BROWNIE [Diógenes en el congelador]

Hola. Soy Ana Melm y padezco Diógenes de congelador. Ala, ya lo he dicho.

Y no, no me mires así. Que esto nos ha pasado a todos.

Me gusta acumular las cosas que me molan. Mucho. Demasiado. En septiembre me gustan las moras. Adoro las moras. Me hace feliz ir al campo a recogerlas [ir al campo, salir de la ciudad, respirar aire fresco que huele a hierba mojada, tomar unas cervecitas de vuelta a casa…]. Y claro, después de enredarme la ropa en las zarzas, ponerme de barro hasta las rodillas [porque fui tras una tormenta loquísima que dejó el campo con esa atmósfera maravillosa de cuando sale el sol después] y recoger una bolsa de moras… digamos… generosa, lo que toca es lavarlas, secarlas bien y congelar.

Abro el congelador. Y empiezo a sacar tarros: Levadura de panadero, abril 2019. Jengibre rallado, mayo 2019. Masa madre, enero 2018. Calabaza asada, marzo 2019. Bagazo de cebada, mayo 2019. Streusel, agosto 2019. Masa madre, noviembre 2016. Masa de pizza, agosto 2019. Calabaza asada, enero 2018. Chutney de mango, julio 2019. Masa madre, enero 2015. Moras, septiembre 2018.

Sí. Tengo tres masas madres congeladas. Por si acaso. Lo de la calabaza es otra historia, os contaré algún día por qué una alérgica a la calabaza tiene varios paquetes de calabaza asada en su congelador.

Y moras del año pasado. Que también fui al campo. Y también cogí… unas cuantas. Durante el año he ido usando las moras para hacer algunos muffins y algún clafoutis, pero en definitiva, he recolectado moras por encima de mis posibilidades. Sobre todo porque no hice mermelada, algo que suelo hacer cuando tengo muchas. Y como en casa en realidad desayunamos pan, rara vez uso las moras excepto los días que abro el congelador, las veo, recuerdo lo que me gustan y ya hago algo con ellas.

Total que en el punto de congelar Moras, septiembre 2019 al mismo tiempo descongelé Moras, septiembre 2018 para darles un final digno.

Como venía a comer una amiga, aproveché para hacer un postre. Pero a mi amiga lo que más le gusta del mundo es el chocolate, no las moras. Ni en general nada que no sea chocolate. Así que me pareció justo que no pagara mi Diógenes congeladoril, y le hice un brownie. Con las moras me hice un batido. Y algunas de ellas, las guardé para decorar, que los frutos rojos congelados… quedan monos en las fotos.

BROWNIE

INGREDIENTES

  • Harina, 80 g
  • Mantequilla, 100 g
  • Huevos, 4
  • Chocolate fondant, 200 g
  • Azúcar, 100 g [no excesivamente dulce]
  • Vainilla en pasta, una puntita de cuchillo
  • Opcional: Café soluble, una cucharadita pequeña*
  • Nueces

*El café soluble potencia el chocolate, pero no a todo el mundo le gusta. Yo se lo pongo a veces, y creo que queda bien. Pero si no tengo tampoco lo compro sólo para hacer brownie.

MODUS OPERANDI

Para hacer un brownie, lo primero que haremos será precalentar al máximo el horno, para tenerlo listo cuando lo necesitemos.

Lo siguiente será fundir el chocolate con la mantequilla y el café [si lo ponemos]. Se puede hacer al microondas [con cuidado, porque puede quemarse en un pestañeo, es mejor ir mirando cada medio minuto] o al baño María. Una vez fundida la mezcla, la integramos bien con unas varillas y dejamos que se temple.

Por otro lado, separamos las claras de las yemas y montamos las primeras a punto de nieve. Yo le pongo siempre una pizca de cremor tártaro, porque lo tengo para hacer angel food cakes, pero si no tienes, usa una pizca de sal.

En un tercer recipiente [sí, hacer brownie es extremadamente sencillo… y sucio] batimos las yemas con el azúcar y la vainilla hasta que blanqueen. Incorporamos a este último bol la mezcla del chocolate ya tibia, y mezclamos. Añadimos la harina, previamente tamizada, y mezclamos hasta que se integre y no veamos trazas blancas.

Por último, incorporamos las claras montadas. Lo haremos de la siguiente manera: En una primera vez, incorporamos un tercio aproximadamente de las claras, sin batir y con cuidado pero no excesivo, lo que queremos es que se aligere la textura de la mezcla. Después, incorporamos otro tercio, esta vez ya con una espátula y movimientos envolventes, sin batir. Y cuando esté integrada, añadimos la última parte de las claras, ahora ya con mucho cuidado y pocos movimientos.

Por último, incorporamos las nueces con sumo cuidado a la mezcla, y la vertemos en un molde de horno rectangular. No debe quedar muy alto, algo como dos dedos o tres, para que la cocción sea adecuada.

Y lo metemos al horno, a 180 ºC. el brownie debe quedar jugoso en su interior, con 25 minutos debería ser suficiente. No te preocupes si está un poco escaso de cocción, al enfriarse endurece algo más.

5 Comments

  1. Ay, qué risa: yo también tengo moras del año pasado en el congelador… De este año no ha habido que se nos quemó el monte en julio y con él la cosecha de moras. Confío en su capacidad de regenerarse para el año que viene. Y calabaza. Y remolacha de hace un par de años. Y un trozo de trufa que sólo uso cuando consigo encontrarlo… En fin, que sí, que me llamo Verónica y yo también padezco diógenes de congelador :)

    El brownine, una maravilla.

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  2. Natalia Cortes

    Luego de todo el historial de moras, al ver la primera foto juré que la receta llevaría, jajajaja. Pues me apunto a tu batido, las moras son de las frutas que más me gustan Ana, y bueno que siempre es bueno tener cosillas guardadas. La masa madre nunca la he congelado, siempre la mantengo dormida en el refrigerador y en los viajes largos cuando salgo a casa de mis padres, la llevo conmigo porque la nevera queda desocupada por completo y apagada. Esas reservas anuales no las logro, un buen brownie para tu amiga.
    un abrazo

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