MANIFIESTO

No creo en el inmovilismo. Qué existencialista suena, verdad? Creo que avanzar es evolucionar.

Y creo que en la medida en que nuestra sociedad evoluciona, nosotros debemos hacerlo con ella.

No entiendo el “siempre ha sido así” ni el “mi madre me enseñó a hacerlo de esta manera” (sin menospreciar el sabroso saber de las madres, ojo).

Creo firmemente que nosotros hemos cambiado, como individuos.

Ya no somos aquellas aguerridas mozas que iban al río a lavar la ropa, sembraban el campo, ordeñaban las vacas y hacían torrijas con el pan duro de la semana, los sobrantes de leche, y los huevos que se iban a pasar.

Ya no somos esos hombretones de azada al hombro que lo mismo trabajaban el cuero que sembraban los campos. Y no, no tenemos la necesidad elemental de desayunar migas con tocino, para aguantar una jornada de labor, comer unas contundentes fabes acompañadas de media hogaza de pan, y echarnos una reparadora siestecita.

Somos escuálidos y esmirriadas oficinistas, dependientes, peluqueros, carteros y conductoras de autobús urbano. Somos la generación escuchimizada que aspira a parecerse a las flacuchas de los anuncios y las revistas.

Ya no se valoran las redondeces ni las carnes hermosas. Ahora está de moda desayunar un té y una tostada integral con mermelada light, comer una ensalada y un filete a la plancha y cambiar la siesta por una buena sesión de body-pump.

Y necesitamos revisar nuestra dieta, para adaptarla a las circunstancias.

Dado que este cambio ha sido tan de repente, hemos pasado de alimentar vacas a alimentar parquímetros en una generación o dos, no hemos podido revisar nuestros hábitos de alimentación, ni desarrollar una nueva cocina adaptada a los usos de las ciudades.

Por eso, la creencia generalizada de que comer sano se limita a un filete-suela de zapato pasado por la plancha con dos hojas de lechuga rasmosas y sin aliñar. Porque nuestra cultura gastronómica es de puchero humeante con morcilla flotando.

Pues no. Comer sano no significa renunciar a comer sabroso. Significa revisar nuestros hábitos, redecorar el fondo de despensas y frigoríficos y darnos una oportunidad. Significa superar nuestros complejos. Descubrir nuevas formas de enfocar la cocina. Cambiar la marmita por el wok, y la sartén por la plancha.

Decir basta ya a dos semanas de dieta estricta comiendo lechuga con lechuga para después de bajar tres kilos volver a la rosquilla y al filete empanado. Optar por comer sano, variado y de forma continuada, para descubrir que alimentarnos bien nos lleva a estar mejor.

Y no desemerzco la cocina tradicional. Que una servidora no le hace ascos a unas buenas migas ni a un suculento cocido. Pero de forma excepcional, como de domingo.

4 thoughts on “MANIFIESTO”

  1. ¡Hola!

    Te contactamos como community managers de Lékué.

    Te escribimos porque nos ha encantado tu blog y nos gustaría contactar contigo. ¿Nos podrías facilitar alguna dirección de e-mail y un teléfono de contacto? ¡Gracias! Escríbenos a lekue(arroba)citric(punto)es

  2. Hola Ana, me ha gustado mucho la entrada. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Hoy en día el culto al cuerpo que comenzó a implantarse hace años, está causando muchos estragos en la sociedad. Yo misma, después de comprobar que el no poder disfrutar de la buena comida, ni del pan no compensa, me decidí a comenzar mi blog. Y la verdad es que nunca podría haber definido mejor cuál era el objetivo que buscaba con él. Simplemente tenemos que cambiar nuestra mentalidad y adaptar las comidas para que sean saludables sin que ello implique que sean sosas o aburridas.
    Encantada de conocerte y de haber descubierto tu blog!
    Un besito

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