POLLO CON POLENTA Y PESTO [Rápido y superfácil]

Esto que veis es la versión evolucionada del triste filete de pollo con puré de patatas de mi primera adolescencia, justo cuando aprendí que la cocina no explota si enciendes el fuego y pones una sartén encima. En el momento crítico en que dejé de cocinar [calentar] en el microondas que me parecía un entorno más seguro.

Se hace más o menos en el mismo tiempo. Y seamos sinceros, la cosa ha mejorado. Que los años no sólo iban a traer canas y dolor de rodillas. Es una receta de aquíyahora total. Tanto que a veces hago el pesto con albahaca seca [negaré ante cualquier juez haber dicho esto]. 

Porque para comer rápido y sencillo no que comer mal. Que no hay necesidad. Que aquello del triste filete grisáceo churruscado y el puré de patatas de sobre [ajjjjjj] ya es historia. Quién quiere comer eso. O esas acelgas de bote con saborcillo a ácido cítrico de ese que les ponen para que sigan verdes aunque las envasaran en el pleistoceno. Y no quiero hablar del arroz de vasito, esa cosa sin alma que está precocida pero no refrigerada. La de suspicacia que me genera a mí esto. No quiero que nadie me cuente por qué se puede conservar meses en la despensa.

Tengo que confesar que yo en verdad por lo que tengo un paquete de polenta en casa es porque me flipan las arepas. Y no consigo hacerlas bien. Sí. Que es muy fácil. Pero me niego a freírlas, y a la plancha no me quedan del todo bien, no he dado con la proporción divina de masa que hace posible que se cocinen por dentro sin quemarse por fuera y sin estar flotando en aceite. O gruesas, o finas, o cualquierotracosa. Las siguientes voy a intentar hacerla al horno. He visto recetas y tengo fe. Y el asunto de la proporción me parece que se solventa mejor por la uniformidad del calor. 

Mientras consigo hacer arepas decentes, he encontrado una buena cantidad de usos a esa polenta que me miraba con ojitos de pena desde el estante del armario. No quería que la abandonara tras mi incapacidad de hacer una arepa en condiciones [debe pensarse la polenta que me rindo yo fácilmente ¡ja!]. Y yo que la veía, decidí probar con otro tipo de preparaciones. Y me gustó. La uso para hacer pasteles tipo budin, a los que aporta una textura muy particular y rica, más compacta que la harina. También para hacerla como guarnición, acompañada de cualquier tipo de especia o cocinada en caldo, con un sofrito de verduras… lo que pille. Y desde que descubrí lo bien que funciona con este pesto, ya no puedo renunciar a este tipo de platos rápidos en esas noches en las que llego del gimnasio tarde y sólo puedo pensar en un vinito y una cena… rapidita.

    

POLLO CON POLENTA Y PESTO

INGREDIENTES
[2 PERSONAS]
 
Pollo, una pechuga [en filetes]
Sal, pimienta
 
Polenta
Polenta, 75 g
Agua, 300 g
Sal
 
Pesto

Piñones, 10 g
Aceite, 15 g [una cucharada sopera]
Albahaca, 5 g [10-12  hojas frescas]
Ajo, 1 diente
Rucula, 15 g [un puñado generoso]

MODUS OPERANDI

Lo primero que haremos para preparar el pollo con polenta y pesto, será el pesto. Seguiremos por la polenta y lo último será el pollo.

Para hacer el pesto, majamos en un mortero el diente de ajo con la sal [la sal evitará que el ajo salte al majarlo]. Añadimos los piñones, las hojas de albahaca y la rúcula y lo majamos todo bien hasta que sea una pasta más o menos uniforme. Añadimos por último el aceite muy despacio y sin dejar de majar, y ligamos todo. Reservamos.

Pasamos a la polenta. Ponemos un cazo al fuego con el agua. La proporción de agua y polenta va en función de como queramos el resultado. Puede ser parte por parte para tener una polenta con la que se puedan hacer tortitas, más bien compacta; o hasta cuatro a uno para una polenta cremosa que se come con cuchara. Esta vez vamos a hacer un punto intermedio: cremosa, pero no líquida.

Cuando el agua comience a tomar temperatura, añadimos la polenta y una pizca de sal, y la cocinamos a fuego medio sin dejar de remover hasta que veamos que se forma una pasta que se despega fácilmente de los laterales de la olla. Ahí estará cocida. Tardará  unos 5-6 minutos. Retiramos y reservamos tapada para que no se enfríe.

Nos queda la pechuga. La salpimentamos y la hacemos a la plancha en una sartén antiadherente con una gota de aceite. Una vez la pechuga esté hecha, sólo queda servir junto con la polenta y poner por encima el pesto.

La combinación de sabores es deliciosa, y se hace en un momento.

5 Comments

  1. Yo también pasé por esa época de comida precocinada y ahora me niego a que entren en mi cocina un montón de productos que hace 15 años llenaban el carrtio de una pobre universitaria desamparada en la cocina ja ja ja

    Muy interesante la polenta con pesto para acompañar al pesto, y si te sirve de consuelo las arepas y yo tampoco somos muy compatibles

    ¡Besos mil!

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  2. Creo que no he comido nunca polenta, por lo menos sabiéndolo porque en algún restaurante latino seguro que algo ha caido, pero lo que si se es que cocinarla no lo he hecho nunca. Tampoco me hago a la idea de su sabor, pero con el pesto seguro que está buenísima.

    Bss

    Elena

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  3. ¡Me encanta la polenta! Yo la uso mucho para hacer pasteles de verduras. Hace poco en estuve en un retiro y la chica que cocinaba la preparo mezclada con queso y le quedó deliciosísíma. Todavía no he probado, pero tengo que hacerla así! Tu propuesta, con pesto, y como acompañamiento de unas pechugas de pollo también me atrae muchísimo. ¡Recetón sencillo y delicioso! Porque como tú dices, para comer rápido y sencillo no hay que comer mal.

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  4. Pues yo nunca he pasado por esa epoca de comida precocinada ,igual porque siempre me gusto cocinar asi como por que aqui hace años no habia ese tipo de comida ,pero oye que cuando he provado alguna cosa me ha decepcionado bastante .
    Te ha quedado un plato de relujo y seguro esta de rexupete.
    Bicos mil wapa.

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