PASTA -TAGLIATELLE- CON SETAS [LOS VECINOS Y SU GRUPO MUSICAL]

Tengo dos vecinos músicos. Viven en el ático del edificio que hay frente al mío.

Suena bien, ¿verdad?

Estarás pensando, oye, que suerte tiene esta chica, que tiene vecinos músicos que seguro que tocan la guitarra por las noches y cantan super bien en su terraza y todo el vecindario es feliz, y seguro que además son chicos super majos, porque los músicos… son gente maja, ¿no?

Pues no.

Tengo unos vecinos músicos que viven en el ático del edificio de enfrente. Los vecinos son chavales jovencitos, que tocan la guitarra, tienen un grupo que ensaya en su azotea y uno de ellos, además, una novia ruidosa.

Mis vecinos, más allá de nuestras diferencias musicales, que son del tamaño del desierto de las Bardenas, metro arriba metro abajo, eh… como decirlo… a ver, que muy bien, no cantan. Y… ya afinando… muy bien… tampoco se les da la guitarra. Mejor que cantar sí. Pero sólo un poco.

La cosa es que los chavales, sobre todo uno de ellos, el de la novia ruidosa, le ponen empeño, y tienen su grupito de amigos que ensayan todos juntos y empiezan bien y afinando y acaban con muchas cervezas y desafinando como frenos de ferrocarril. Pero oye, bien. Que los chavales disfrutan que es lo importante.

El grupito lo forman ellos, otros dos colegas, y la novia. Importante esto último. Los chavales tienen los gustos musicales más dispersos que os podáis imaginar, y sus ensayos suelen ser algo así como:

01. Por la raja de tu falda, Estopa.

02. Pepe Botika, Extremoduro.

03. El secreto de las tortugas, Maldita Nerea.

04. Un burdo rumor, Javier Krahe.

Sí, los chicos son dispersos. No sé cómo surgió el grupo, pero ya os digo que no ensayan juntos porque les guste la misma música. Los dos que viven juntos son el de Extremoduro, que de vez en cuando se arranca por Motörhead, o por Metallica y a ver, dentro del destripe general de canciones míticas, pues mira, se agradece; y el de Maldita Nerea que tiene sus momentos Alex Ubago y sus momentos Sabina. Bien. No me quejo.

Y luego está la novia, que solo está los fines de semana pero es una animada… la chica canta como globos de látex frotándose entre sí. Es algo así como el chirrido que hacen los carritos del super cuando se atasca la rueda, ese que es como agudo y entrecortado. Más o menos. Y además no tiene mucho repertorio así que ella que otra cosa no, pero voluntad tiene mucha, le pide al novio que le ponga la parte musical y se lía a cantar a todo trapo la sintonía de los Fruitis o las canciones de Parchís. Una delicia.

Estamos encantados. Les deben quedar cuatro años de alquiler, si no me fallan las cuentas.

Tienen una cosa buena y es que no ensayan a horas intempestivas, que por lo general podemos poner música o tele lo bastante alta como para suplir su ruido, pero… uf. Tienen que ensayar mucho aún. Mucho, mucho. Y a ser posible, sin cerveza, que se pierden y empiezan a desafinar. Más.

En fin, que yo a lo que venía era a traeros una recetilla, además de contaros las novedades del vecindario, que de vez en cuando sabéis que me gusta cumplir con mi deber de #viejadelvisillo. Es de Yotam Ottolenghi, de su libro Plenty, y es maravillosa.

INGREDIENTES

[2 PERSONAS]

  • Tagliatelle frescos, 250 g
  • Setas shiitake, 150 g
  • Romanesco, brócoli o bimi, unos ramilletes
  • Vino blanco, 100 ml
  • Laurel, 1 hoja
  • Tomillo seco, 1 cucharadita [o unas hojas de tomillo fresco si tienes]
  • Azúcar moreno, 1/2 cucharadita
  • Nata de soja, 100 ml [puedes usar nata normal *]
  • Zumo de medio limón
  • Ajo, 1 diente
  • Perejil picado, 1 cucharada
  • Panko
  • Sal, pimienta negra
  • Parmesano * opcional

*Tanto la nata animal como el queso parmesano son aptos para vegetarianos pero no son veganos, tenlo en cuenta si estás cocinando para ellos. La pasta servida sólo con el panko tostado no necesita nada más, el parmesano es totalmente opcional.

MODUS OPERANDI

Para preparar la receta de tagliatelle con setas, lo primero que vamos a hacer es la salsa de setas, y coceremos aparte el romanesco; cuando tengamos todo listo coceremos la pasta y mientras se cuece prepararemos el aderezo de limón y tostaremos el panko. Por último calentaremos la salsa de nuevo y emplataremos.

Para la salsa, empezaremos cortando los shiitake o las setas elegidas en láminas. Ponemos a calentar una cucharada de aceite en una sartén y salteamos todas las setas hasta que comiencen a dorarse. En ese momento, añadimos el vino blanco, el tomillo y el azúcar, y dejamos que el líquido reduzca hasta una tercera parte de su volumen. En ese momento, añadimos la nata, removemos y en un par de minutos retiramos todo del fuego. Reservamos.

Mientras reduce la salsa, ponemos a cocer el romanesco o la verdura elegida en su lugar. Yo lo he cocido 3 minutos al microondas, pero puedes hacerlo al vapor en un estuche de silicona, o usar un cazo y darle una cocción al fuego. En cualquier caso, no más de 5 minutos, para que esté crujiente. No queremos que se deshaga.

Ya tenemos la salsa acabada, y el romanesco cocido. Pasamos a la pasta. Ponemos abundante agua en un cazo al fuego, y cuando rompa a hervir metemos la pasta. La cocemos lo que indique el fabricante, lo normal para unos tagliatelle frescos son unos 3 minutos.

Ponemos a calentar de nuevo la salsa de setas a fuego bajo después de echar la pasta al agua, a falta de unos 2-3 minutos para que se cueza.

Mientras la pasta se cuece, preparamos dos cosas, el aderezo de limón y el panko.

Para el aderezo, picamos muy menudo el ajo, picamos el perejil [he puesto seco, no tenía fresco] y lo ponemos en un cuenco al que añadimos el zumo de medio limón. Removemos y reservamos.

En una sartén pequeña, y sin aceite, ponemos un buen puñado de panko y lo calentamos. Vamos moviendo sin parar, hasta que coja color. Retiramos del fuego y reservamos.

Bien. Ya tenemos la pasta cocida y todos los añadidos listos. Escurrimos la pasta, y la devolvemos a la olla. Ponemos la mitad del aderezo de limón, y removemos bien [sin calentar de nuevo, sólo mezclar] y la servimos en el plato.

En el cuenco con la mitad sobrante del aderezo de limón, ponemos la mitad del panko y mezclamos bien [sólo la mitad].

Sobre la pasta dejamos caer la salsa de setas y la mezcla de aderezo de limón y panko. Por último espolvoreamos el plato con el panko tostado sobrante, que estará crujiente y dorado. Y sólo si queremos, podemos añadir unas lascas de parmesano por encima.

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