POLLO CON UMEBOSHI [Arrebato]

Pollo con umeboshi Pollo con umeboshi

He tenido un arrebato. Uno de esos que me dan cuando estoy comprando en el supermercado asiático y veo en la estantería un tarrito que me mira con ojos golosones, y en mi imaginación ese tarrito de cristal me dice llevame a casa, quiero vivir contigo… Uno de esos.

Y yo que soy muy sumisa cuando los tarros de cristal me hablan desde las estanterías del supermercado, pues me lo llevé. No me gusta llevar la contraria a la comida, que siempre tiene las de ganar, al menos conmigo. Estos episodios terminan siempre de la misma forma. Llego a casa, y me abrazo a Internet en busca de las respuestas a las siguientes preguntas: ¿Qué es esto que he comprado? ¿Para qué sirve? ¿Cómo se prepara?

En el último arrebato he comprado umeboshi. Que han derivado en arrebatos colaterales, porque he tenido que volver al super para comprar shiso encurtido [fresco no lo encontré en ningún lado, tras mucho buscar y buscar] y una vez en el super me habló un bote de cristal con algo que pica mucho de lo que os hablaré otro día, porque para usarlo tengo que volver a por tofu y… eso. Que vivo en bucle.

Yo estaba por ir al psicoanalista a ver que tengo, pero como los divanes más que ganas de hablar me dan sueño, al final lo he dejado porque total, mis vicios se comen. Además soy bastante estricta con gastar todas las tropecientasmil chorradas que compro cada vez que voy a estos supermercados en los que soy abducida y reducida a un ser sin consciencia que coge cosas de los estantes ajena a su voluntad. Algunas de estas cosas las incorporo a mi lista de la compra habitual, como ha ocurrido claramente con las umeboshi que en casa han triunfado, y otras pasan a ser lejanos recuerdos de cosas exóticas que me dio un día por comprar y que al menos, puedo decir que he probado.

Las umeboshi son ciruelas encurtidas, que aunque pueda sonar extraño, es algo muy común en Japón, tanto que se encurten en las casas, y hay miles de recetas para hacerlo. Yo no sé si un día me animaré, no lo descarto por el elevado precio que tienen las que venden envasadas.

En Japón se usan principalmente para el ume katsuo, como relleno de onigiri, y como acompañamiento del arroz blanco. Una sosada en toda regla. Vamos, que no es por desmerecer, pero ya puestos a descubrir las umeboshi vamos a ver qué cosas más interesantes se pueden hacer con ellas.

He elegido esta receta, porque la salsa que acompaña el pollo, elaborada con umeboshi, hojas de shiso y flores de lavanda, es delicada, y encantadoramente aromática. No deja indiferente, a mí me ha conquistado por su sabor extraordinario. Le agradezco a Marc, de No recipes, por compartirla.

Pollo con umeboshi  Pollo con umeboshi

POLLO CON UMEBOSHI

CAL 492,9 · HC 12,5 · PR 51,1 · GR 16,1 [ARROZ APARTE]

INGREDIENTES

[2 PERSONAS]

Pollo, 2 muslos [este es de crianza ecoética]
Cebolla, 1 mediana [150 g aprox]
Vino blanco, 250 ml
Umeboshi, 6 piezas
Shiso encurtido, 10-12 hojas [o un cuarto de taza de shiso fresco, si lo encuentras]*
Flores secas de lavanda, ¼ de cucharadita [cultivo ecológico o aptas para el consumo]**
Aceite, 1 cucharada
*Si no encuentras shiso, puedes usar unas hojas de albahaca frescas, 6-8 hojas estará correcto

**Si no localizas este tipo de lavanda, puedes prescindir de ella o usar en su lugar tomillo

Para ajustar el punto de sazón
…Sal
…Una patata pequeña

 

MODUS OPERANDI

Antes de empezar a cocinar, tengo que hacer una advertencia importante: Esta receta, de momento, no necesita sal. El punto de sazón lo ajustaremos más adelante.

Usaremos una sartén donde quepan los dos muslos de pollo sin excesiva holgura. Calentamos la cucharada de aceite y cuando esté listo pondremos los muslos de pollo y los dejaremos cinco minutos por cada lado, hasta que la piel se dore. Puedes usarlos sin piel, no es obligatorio, pero en ese caso necesitarás algo más de aceite para que se doren.

Mientras se doran los muslos, limpiamos y cortamos la cebolla en brunoise [daditos], deshuesamos las umeboshi y las picamos toscamente. Picamos las hojas de shiso, tanto sin son encurtidas como si son frescas, y medimos el vino blanco. 

Una vez el pollo esté dorado, lo retiramos a un plato y en la sartén con el aceite que quede pochamos la cebolla en brunoise hasta que esté blandita y ligeramente oscura. En ese momento devolvemos a la sartén el pollo junto a los jugos que hayan quedado en el plato, y añadimos las umeboshi, el shiso y la lavanda junto con el vino blanco.

Dejamos que hierva ligeramente, bajamos el fuego, tapamos la sartén y lo dejamos cocinarse durante unos 40 o 50 minutos, dando vuelta a los muslos a mitad del tiempo.

Pollo con umeboshi

El punto de sazón

Las umeboshi y el shiso encurtido son ingredientes muy salados. En función de su preparación, de la cantidad que uses y de si tienes o no shiso encurtido, el punto de sazón va a ser muy diferente. Cuando falten 15-20 minutos aproximadamente para finalizar el guiso, prueba el caldo.

Si está soso, rectifica con un poco de sal, a tu gusto

Si está salado, pela una patata pequeña y córtala en rodajas de un dedo de grosor. Añade la patata al caldo y deja que se termine de hacer. Una vez acabado, desecha esa patata, que no estará cocinada, pero habrá absorbido una parte de la sal y habrá regulado el punto de sazón. Hay otro truco que es añadir pan, que también funciona, pero a cambio se lleva una parte sustancial de los líquidos, así que es mejor usarlo con moderación.

11 Comments

  1. Ana el pollo me gusta con lo que le pongas, así que con este umeboshi (que para mi me suena a chino, o ¿tendría que decir japonés? jajaja) seguro que también me encantaría.
    Nunca lo he visto, pero si lo veo alguna vez ya sabré para que sirve el umeboshi, y me quedo más tranquila.

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  2. Silvia T. Clarasó

    Hola! qué receta más aromática, me encanta, para mi es una delicia lo que lleva, y aprendiendo con nuevos ingredientes, umeboshi :) gracias!

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  3. Ana, vaya receta rica, a mí me encanta el pollo de todos los colores y sabores. Esa salsa no la conozco, así que iré a ver si se quiere venir a vivir conmigo a casa, la trataré bien…ja ja ja

    Yo también cuando voy a un súper asiático me vuelvo loca; pero a estos sitios prefiero ir sola, pues veo sino con las manos en los bolsillos como el que esta dando un paseo a mi “santo”, poniendo cara de “¿esto?”, y yo: “sí, esto”, te imaginas, ¿no?. Sola mejor, luego si no lo sabe todo le gusta y me come estupendamente, tanto que estamos a dieta. ¡Ah! también a mí me duermen los divanes… qué me río contigo.

    Muchos besos y me encantan tus cuentos,

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  4. Pues no se si alegrarme o no por no tener una tienda donde vendan productos asiaticos aqui por que no podria resistirme a comprar todo para probar jajaja.
    Tengo que indagar en internet como se hacen las ciruelas encurtidas con lo que nos gusta el pollo en casa no dejas de tentarme con esta receta ,te ha quedado de relujo y seguro sabe mejor.
    Bicos mil y feliz finde wapa.

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  5. Azucena Martin Guillen

    Hola Ana
    No sabía ni que existía el emeboshi, así que con eso te lo digo todo, yo desde luego no habría sabido que hacer con el. Tu si que le has dado buena utilidad porque ese pollo tiene una pinta estupenda, seguro que esta muy rico.
    Un beso.

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  6. Me identifico mucho contigo!! Yo también acabo comprando cosas sin saber en qué las voy a usar, es que las tiendas y los supermercados me pueden volver loca, sobre todo porque me paso ratos laaargos leyendo etiquetas de todo lo nuevo que veo. Aunque desde la mudanza compro menos arrebatos, pero si algo me llama la atención, busco información en casa y luego ya vuelvo a comprarlo xD.
    El umeboshi me hace tilín desde hace tiempo aunque solo sabía que se usaba para onigiris y poco más. Esta receta me ha descubierto un mundo nuevo! La próxima vez que me encuentre el tarro me lo llevaré en tu honor :).

    Un abrazo!

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  7. Antes de leer la receta, nada más ver el arroz hervido y el pollo al horno con una salsa que prometía exotismo, ya me habías conquistado (como a ti los botecitos de los estantes, jejeje). Pero una vez leída, me declaro fan total. :) Además, da la casualidad de que me regalaron hace poco un bote de murtillas y no sabía bien qué hacer con ellas. ¡Quizá las use como sustituto del umeboshi para hacer esta receta!
    Un abrazo, guapa!

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