CULECA [Y otros cristos]

CAL 366,1 · HC 59,1 · PR 10,1 · GR 11,2 [100 GRS]
CAL 427,1 · HC 69,0 · PR 11,8 · GR 13,1 [POR CULECA, SÓLO EL BOLLO]

 
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 Cuando yo era pequeña [más pequeña, quiero decir] vivía en mi pueblo. Dónde voy a vivir si no, si era pequeña. Pues eso.

Luego crecí y he vivido en otros sitios que no son mi pueblo [uso “mi” como posesivo reafirmador de mi orgullo puebleril], pero vamos a lo que os contaba.

En mi pueblo, cada 3 de mayo, se celebra el día del Cristo. Que es una cosa que consiste, así a grandes trazos, en ir a una pequeña ermita en el monte a hacer el cabra sin control adulto [o con la abuela subiendo la montaña detrás de ti, gracias abuela, ahora me doy cuenta de la proeza de tirar monte p’arriba con la falda arremangada y las zapatillas de suelas de goma, rosario en mano…] y a comer unos bollos cubiertos de azúcar, que se llaman culecas, mientras las [demás] abuelas acuden a misa a rezar por la paz en el mundo y porque sus nietos no se descalabren montaña abajo. Básicamente.

Mi recuerdo del día del Cristo es el de mi abuela Ana Mari en la cima de la montaña, que entonces era como la cima del mundo, porque estaba muy alta, diciendo “Niña, para un poco… que la abuela se cansa”. Incombustible, tenaz y cabezota, como su nieta.

La ermita, a un kilómetro del pueblo [eso antes, que ahora con la expansión urbanística se ha pegado un poco más a la urbe] está a pie de un monte. Se levantó en ese sitio después de que apareciera una cruz flotando en las aguas del río que pasa justo al lado del camino, que digo yo que igual podían haber buscado a su dueño, pero en su lugar hicieron una ermita.

Primero, misa. Para las [demás] abuelas, como decía, que los críos y las cabras andan mejor por el monte.

Y pasada la misa, merienda. Con reparto de culecas, que es un bollo dulce cubierto de azúcar y con una o dos jorobas que se corresponden con uno o dos huevos cocidos en su interior.

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El resultado de la jornada era invariable: niños llenos de tierra hasta los dientes, culecas de un huevo para los enanos y de dos huevos para los más mayores [el momento en que pasabas a la culeca de dos huevos era un evento trascendente que marcaba tu infancia], daños menores en rodillas y codos seguidos de muchas tiritas y curasanas, y algún crío descalabrado sin grandes consecuencias más allá de un brazo roto o algunos dientes menos. Y por supuesto, disfrute general del día sobre todo para los niños.
 

Y así es como los chiquillos aprenden que las piñas salen de los pinos, las culebras de los riachuelos y los dientes sólo vuelven a salir si son los de leche. Cosas prácticas de la vida.

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INGREDIENTES
[PARA CUATRO CULECAS INDIVIDUALES O DOS DOBLES]

La receta original:
Harina blanca de fuerza, 325 grs
Leche tibia, 85 grs
Levadura fresca, 40 grs
Azúcar, 80 grs
Aceite, 50 grs
Huevo, 1 ud

La receta tuneada por mí:
Harina blanca de trigo [con germen], 200 grs
Harina semiintegral de trigo, 125 grs
Leche tibia, 95 grs [la harina integral necesita más líquido]
Levadura seca de panadero, 10 grs [dos sobres]
Fructosa, 45 grs
Aceite de oliva suave, 40 grs [le quité un poquito]
Huevo, 1 ud

Es verdad, lleva una cantidad ingente de levadura. Todas las recetas que he encontrado [las auténticas, de las mujeres de los pueblos cercanos] llevan más o menos esa cantidad. Yo soy contraria a usar tanta pero la unanimidad esta vez me ha [con]vencido.

NOTA: La culeca NO ES UN BOLLO SUIZO. Es un bollo [amén de que se ponga huevo y se haga alargado, o una sea una repostera-casera-anarka y haga culecas redondas y sin huevo] terso, de miga densa y compacta, mucho más dura que la de un suizo.

Para pecar sin parar, sin complejos y sin conciencia.

 

MODUS OPERANDI

Lo primero de todo es calentar la leche a 37º. Esto siempre es una cosa como muy aproximada, que si metes el dedo meñique en la leche y no te quemas, ya es una buena temperatura. Lo importante es que no se caliente demasiado, que la levadura se achicharra y eso no tiene arreglo.

Disolvemos la levadura [da igual si es fresca o seca] en la leche y reservamos.

En un bol batimos el huevo, y añadimos la mezcla de leche y levadura. Una vez bien mezclado añadimos el azúcar o la fructosa, y el aceite y lo integramos.

Sobre esta mezcla echamos la harina, lo mezclamos hasta donde se pueda, lo pasamos a una mesa o encimera y comenzamos a amasar hasta tener una bola lisa y elástica. [Con dos amasados de cinco minutos y un descanso de 10-15 minutos entre ellos es suficiente.]

 

Metemos la bola de masa en el bol y la dejamos reposar tapada con film hasta que triplique su volumen.

Hay que tener en cuenta que las masas levan a distinto ritmo según la levadura que usemos, el tipo de harina y la temperatura ambiente: en invierno tardan el doble o más que en verano. Si sirve de referencia, a 18-19º de temperatura ambiente y con harina semiintegral [es algo más lenta] ha tardado 3 horas.

Sacamos la masa del bol, y la cortamos en cuatro porciones más o menos iguales. Intentaremos manipular la masa lo menos posible en este paso.

Las culecas, originalmente son alargadas con forma de torpedo o de bollo de pan, y llevan un huevo duro en el interior. He prescindido del huevo y he preferido hacerlas redondas.

 

Formamos cada porción [sin amasar de nuevo, tan solo plegar, bolear y dejar bolas de masa lisas y con las costuras en la base, o bollos alargados a los que habremos metido un huevo duro en el centro] y las dejamos reposar tapadas de media hora a tres cuartos de hora más o menos, o hasta que doblen su volumen.

Precalentamos el horno a 250º con tiempo suficiente para que esté en su punto cuando las culecas terminen de levar. Esto es muy personal, cada horno tiene un tiempo, lo normal será que tarde 15-20 minutos si el horno es más o menos moderno.

Una vez las culecas hayan levado, hacemos dos cortes en cada bola o bollo para que se abran bien en el horno [se abren muy poquito pero vamos a decirles por donde y evitaremos que se rompan], pintamos cada bola o bollo con leche y espolvoreamos un poco de azúcar.

Las metemos al horno,y bajamos un poco la temperatura. A 225º tardarán unos 12-15 minutos.

 

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41 Comments

  1. ¡Qué bonito!. Toda la vida te acordarás de la ermita, del Cristo, de correr y de tu abuela sin aliento… Me ha encantado la historia y me ha asombrado conocer a la culeca. Un nombre precioso. En mi pueblo tb hay Cristo pero sólo íbamos al viacrucis o verlo bajar de la ermita en medio de atronadores arcabuces de los moros y cristianos.
    Pero claro, yo soy mayor que tú y mi abuela seguro que le ganaba en beata a la tuya.
    Me la guardo porque me ha parecido de lo más curiosa y seguro que está muy rica. besotes

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  2. Que bonito esto que cuentas me recuerda a las romerías del pueblo de mi madre…..
    Nunca he probado este bollo, pero por ls pinta deduzco que me encantaría.
    Besos

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  3. Menos mal que lo del titulo tiene su explicación, pues ya me pensaba que hablabas en otro idioma!jajaja! Bonita historia, no hay nada como los recuerdos de la niñez en el pueblo.
    Pues las culecas(redondas o no, con huevo o sin huevo)tienen que estar muy ricas.Besos

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  4. Hola guapa, perdona mi retraso! Ayer vi que actualizaste, pero me puse pachucha y no pude entrar en blogger, pero bueno, ya estoy aqui!! Lo siento guapisima, de verdad, espero que vengan tiempos mejores y me pueda pasar 100% por aqui!!! Me encanta la historia que cuentas, como siempre, me gusta mucho leerte, no sé, me transmites unas sensaciones muy bonitas :) que bonita historia y seguro que guardas unos buenos recuerdos, como bien dices :) Y que decirte de este pan, una verdadera delicia, seguro que está buenisimo, que penita que no se me dé bien hacer pan que sino.. me ponia al lio!! Jolines, se ve riquisimo!! Con una esponjosidad inimaginable!! Que cosita tan rica!! Un besito guapa y feliz finde! Y por cierto, prepara dulce prepara!!! Que para eso tenemos que amortizar el horno!! Y si nunca has hecho las cookies, animate a probarlas, estan deliciosas de verdad, con azucar o con sucralosa, eso es lo de menos! Pero son un vicio! Un besito,

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    1. Mujer no hay que estresarse! Yo a veces estoy liada y paso un par de días sin asomarme… la blogosfera es un placer, nunca una obligación :)

      Probare las cookies, las he hecho alguna vez pero siempre se espachurran en el horno… aún así están tan ricas que no importa, nos las zampamos igual…

      Gracias por pasarte!

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  5. Su

    El pastel es merienda-cena, por lo menos. A pesar de que se hayan quemado muchas calorías subiendo a la montaña. Así por lo menos no queda esa culpa por tomar culecas y luego encima lo que traiga la cena… Un besote.

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  6. Me ha encantado el post! Me gusta mucho conocer este tipo de tradiciones, sobre todo de las de “pueblo”, y más si van ligadas a recuerdos de la infancia :).
    Mi madre, que también se crió en un pueblo y al pie de la sierra, me suele contar tradiciones similares de subidas al monte, romerías y visitas a ermitas varias, cuando iba todo el pueblo y sobre todo se lo pasaban en grande los críos :D.

    Las culecas tienen una pinta espectacular, me encantan este tipo de masas dulces o semidulces. Y son ideales para quemarlas por el monte, como dice Su :).

    Ah! Gracias por compartir tu experiencia aquella con la residencia y el ruido que tuviste que soportar! Yo también necesito bastante silencio para concentrarme, y no sé si lo habría soportado…

    Un abrazo

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  7. Las culecas parecen ser delicosas (y con gustito a tradición que sabe más rico aún) de modo que probaré hacer la receta, porque creo que bien lo valen…
    La historia, divertida y con gustito a recuerdos de infancia que no olvidamos y definen un poco lo mejor de nosotros.
    ¡Un beso!

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  8. asj

    Qué recuerdos más chulos! yo también viví y crecí en un pueblo y me encantaba estar suelta como una cabra montesa! jajaja Hacíamos guerras de piñas… Con eso ya te he dicho mucho! A mi estos dulces me han recordado a las monas o toñas que se toman por mi zona en S.Santa así que te cojo la receta pero sí que le pondré algo menos de levadura que opino como tú.

    besitos guapa

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  9. En mi pueblo también hay ermita y día del Cristo(en otra fecha)con su romería, pero en vez de bollo nos zampamos unas gachas que nos saben a gloria.
    Probaré con el trigo bulgur la próxima vez pero te puedo asegurar que nunca se me ha apelmazado el couscous y mira que esta vez eramos muchos a comer y puse mas cantidad,que comimos al día siguiente,y estaba divino: creo que el secreto está en removerlo muy a menudo, con un tenedor de madera, hasta que está frío.
    Tomo nota de tu culeca.
    Besos

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  10. Me ha encantado lo que has escrito y cómo lo has hecho en una forma muy amena. No se olviden de seguir con las tradiciones y las costumbres de cada pueblo.
    Beso desde mis 2 blogs que espero que conozcas.

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  11. En mi pueblo no hay sólo una Romeria… desde que empieza el verano hasta septiembre tenemos algún tipo de fiesta/romeria ( en cada partida rural tenemos un Ermita dedicada a un S[email protected]) y a ellos le dedicamos la fiesta.
    Lo que tu llamas culecas tienen una semejanza, (no digo que sean igual) a la mona o pan quemao de nuestra zona.
    Me he divertido leyendo tu relato de la vida en el pueblo, yo he nacido, criado y sigo viviendo en él, pero por desgracia los niños ya no pueden brincar por la calle como lo hacia yo, pero no cambio mi pueblo por ninguna ciudad para vivir..
    Un beso
    http://desdelacuinadelhort.blogspot.com.es/

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  12. Me ha gustado mucho tu explicación de ese día de tu infancia. Parece mentira como un recuerdo pequeño como este panecillo evoca todo un día feliz.
    Lo que llegamos a tener encerrado en el cerebro, esperando una sensación, un olor para salir disparado…..

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  13. Qué descubrimiento más bueno, me gusta tú historia, las recetas que comparten vivencias, las abuelas, los juegos al aire libre, todo eso me has traído leyendo tú entrada, esos años {que no añoro} tan diferentes a ahora.
    Así que tú receta es un tesoro, por todo esto y más será guardada con cariño.
    Un beso.

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  14. Esa abuela de la que estoy más que segura de que te habrá contado tantas veces esta historia, ¿verdad? Y lo cierto es que o bien le preocupaba en extremo todo lo que hiciera su nieta, o sea, tú, o que es pasaba mucho de la parafernalia de la fiesta.

    Cómo somos de niños!! Ja ja ja. Y luego, cuando ya somos mayores, aprendemos a valorar las cosas de modo diferente y nos volvemos sermoneros con nuestros muchachos.

    Es verdad que para tan poca cantidad de harina es llamativo que se utilicen 20 gramos, pero las voces de la experiencia de antaño tendrán la razón, y tú ahora para corroborarlo.

    BEsos y feliz finde!!

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  15. Hola guapa! Venía de mi blog al leer tu comentario y me ha encantado tu blog, me lo he pasado muy bien leyendo tu historia con las culecas, que es la primera vez que escucho hablar de ellas, pero me parecen una pasada.
    Quería hacerme seguidora tuya, pero no he visto dónde, y me gustaría.
    Un besito,

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    1. Hola!

      Muchas gracias por el interés, y por avisarme! Soy un desastre con las redes sociales, y ni me di cuenta de poner enlaces de seguimiento… me he pasado con el minimalismo :)

      Ya están activos, un beso guapa!

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  16. Pues no conocía las culecas para nada, pero vamos, que visto lo visto, no me importaría nada probar un trocito de una ahora mismo. La pintaza que tienen es inmejorable.

    besines

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  17. Me encanta el pan y siempre digo lo mismo para mi el pan es denso con corteza dura y los bollos con blanditos y olorosos jejeje, es que lo tengo metido desde peque.
    Es un bollo denso que mojaría en el café como a mi me gusta.
    besss

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  18. Si mi iaia hubiera vivido en tu pueblo acompañaría a la tuya a subir al monte y yo te acompañaría a ti a comer culecas y ha trepar como las cabras.

    Un petó

    Blanca

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Habla ahora o calla para siempre...