GALLETAS DE COCO Y ALMENDRA

Tengo un ataque de coco.

Oh yes. Uno gordísimo. Mi relación con el coco empezó cuando yo era muy pequeña y en las fiestas patronales de mi pueblo se montaba una feria con puestecitos ambulantes que acampaban en el paseo central [ese al que vas a pasearte puesto de bonito los domingos, para que te vean] y se quedaban allí una semana.

Entre esos vendedores había uno que llevaba un carrito metálico con una especie de aspersores de agua encima, y una bandeja con trozos de coco y vasitos de chufas.

Cuando yo tenía seis o siete años, iba a la feria, pasaba de largo los algodones de azúcar y las manzanas de caramelo, que carecían de cualquier interés para mí, y lo único que pedía a mis padres o abuelos era coco, chufas y un poco más adelante, nueces de Brasil. Esos eran mis verdaderos vicios. Al menos, en la edad previa a descubrir el patxaran y con él, los baretos junto al río y los discos de The Clash.

Más tarde, cuando yo tenía ya unos pocos años más [no demasiados] abrió en el pueblo un supermercado de esos grandes que en mi época y en mi pueblo eran una cosa nunca vista. Y en ese supermercado, a diferencia de los pequeños colmados del pueblo, había frutas exóticas. Empezamos a poder comprar cosas como coco, jengibre o mangos.

Y claro, lo compramos. Sobre todo coco, unos cocos pequeños y duros que en mi casa no sabíamos como abrir. Por aquella época no había Youtube con tutoriales para cada cosa que se te pueda ocurrir, así que a golpe de improvisación, hicimos de todo con ellos. Darles un golpe con una herramienta pesada pareció la primera mejor idea [después de descartar el cuchillo por la seguridad de todos], pero tenía varios problemas: el primero, que había que lavar bien la herramienta antes de liarse a porrazos, y el siguiente, que el coco casi siempre salía rodando y sin magulladuras, porque herramienta había pero fuerza para manejarla… no.

La siguiente mejor opción fue un serrucho. Mala idea. No preguntéis. Mala idea y punto. Y la que sobrevivió durante algún tiempo hasta que conseguimos adquirir un poco de pericia en el asunto de los cocos, fue lanzar el coco desde el balcón de casa de mi abuela [donde solíamos pasar las tardes y por lo tanto merendar] al patio de la vecina, que nos lo mandaba de vuelta en un cubo atado a una cuerda que se usaba para el transporte regular patio-balcón. Si lo lanzabas con la fuerza suficiente, en un lanzamiento tenías el coco abierto. A veces teníamos que insistir un poco, pero nada, que al final se abría. Claro, a todo esto teníamos que envolver la fruta en un paño y cerrarlo bien porque no era cuestión de estampar el coco contra el suelo y que se ensuciara por dentro.

El coco se estampaba, se abría y con un poco de suerte el interior permanecía intacto. Otras veces, el golpe era tal que se abría entero, cáscara exterior y pulpa, y el agua se desparramaba y te subías el paño chorreando agua y hecho unos zorros, pero con tu coco abierto dentro.

A día de hoy si os soy sincera, me dais un coco y no sabría muy bien como abrirlo. Me iría a ver videotutoriales, ya os lo digo. A veces compro coco en las ferias, y soy una consumidora regular y muy exigente de coco rallado [lo compro a granel, en un sitio donde lo encuentro bastante fresco].

Así que ya os podéis imaginar donde se me fue la mano cuando vi que el blog elegido este mes en el #asaltablogs tenía unas galletas de coco y chocolate sin azúcar ni harina. Directas, raudas y veloces, a abrir mi último cargamento de coco rallado recién llegado a casa hacía un par de días. Las galletas no tienen azúcar, porque en el blog de Dulces diabéticos no se utiliza. Cosa que aplaudo, yo misma nunca uso azúcar excepto si cocino para otras personas. Así que me vinieron… como anillo al dedo. Te ofrecería una, pero sinceramente… no duraron ni 24 horas.

GALLETAS DE COCO Y CHOCOLATE SIN AZÚCAR NI HARINA [Ataque de coco]

INGREDIENTES

[20 GALLETAS PEQUEÑAS]

  • Huevo, 1
  • Mantequilla ligera, 40 g [a temperatura ambiente]
  • Stevia líquida, unas gotas
  • Almendra molida, 50 g
  • Coco rallado, 35 g
  • Levadura química en polvo, media cucharadita
  • Perlas de chocolate negro sin azúcar, 80 g

MODUS OPERANDI

Precalentamos el horno a tope antes de empezar con la masa. En un bol, mezclamos el huevo ligeramente batido, la mantequilla a punto pomada y la stevia, y batimos hasta integrar. Añadimos la almendra molida, el coco rallado y la levadura, y mezclamos hasta que la masa se aglutine [es una masa muy húmeda].

Añadimos por último las perlas de chocolate y las integramos.

En una bandeja de horno [yo he usado una para galletas con los huecos para que no se expandan de más] ponemos bolitas de masa y las aplastamos ligeramente con la palma de la mano. Si es complicado manejar la masa porque se pega al hacer las bolitas, funciona muy bien tener las manos mojadas mientras se manipula.

Se hornean a 180 ºC unos 10-12 minutos, conviene vigilarlas, en cuanto comienzan a dorarse hay que retirarlas del horno, esperar tres o cuatro minutos, y pasarlas a una rejilla.

14 Comments

  1. Madre mía no soy la única que hacía barbaridades para abrir cocos cuando era más pequeña, je je. Te vas a reír pero a mi me encanta el coco en crudo y sin nada, pero cuando está rallado y se mezcla con otros ingredientes ahí ya no, no me digas por qué… pero esas galletitas se ven muy apetitosas. Besitos itos

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  2. Ulises CC

    Buenos días. Para mí es muy temprano en la mañana.- Ana es primera vez que te escribo me gustan mucho tus recetas es simpático lo del coco disculpa, a muchos les pasa pero con un golpe solido lo logras, el coco es un fruto que todo en casa disfrutamos en forma natural, en batidos o en cualquier plato, esta galletas las probare con los pequeños en casa, se ven deliciosas.
    Saludos un seguidor de tus recetas.

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  3. Jolín Ana, sí que te lo pasabas bien con el coco, me he metido en la historia totalmente jajajajaj

    Me alegro de que te gustaran las galletitas, creo que para lo sanas que son quedan bastante bien :)

    Gracias por el asalto, ¡un abrazo!

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  4. Aquello con el coco me hizo reír, siempre mi método es por uno sus huequitos que tiene (uno de los 3 siempre se podrá abrir), con ayuda de un palito de esos que usamos para comer comida china, bueno, lo abro, retiró el agua (volteando el coco y a un vaso va a dar, puede llegar a tener más de un vaso grande si el coco es de los enormes). Luego meterlo entre un par de bolsas y a darle martillo (sí, con una mano lo agarró y con la otra le doy martillo sin piedad por todos lados). Luego al abrir las bolsas y a sacar la cáscara de los pedazos que aún continúan con ella (ayudándome de la punta de un cuchillo), y listo. Una delicia total. Tu receta me gusta Ana, nunca he realizado galletas con coco fresco (ni con seco), siempre me lo como a pedazos, o para mis recetas caribeñas, arroz con coco, encocado de pescado, helados de coco…, besos y que bueno es volver ;)

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  5. Ana

    Hola!

    He leído dos de tus recetas y me gusta mucho como las cuentas, las recetas y las historias que las envuelven :)
    Justo hace un par de días tuve ganas de hacer galletas de coco, y de casualidad me he encontrado con esta receta (a raíz de la del bizcocho de naranja con stevia)! Compré coco seco porque no tengo ni idea de dónde encontrar coco fresco rayado, pero me gustaría mucho! También he pensado en comprar stevia líquida, pero no sé como asegurarme de que sólo es stevia y no tiene otros componentes. ¿Podrías recomendarme algún producto? Compré stevia en polvo, pero la verde, las hojas pulverizadas, y después de hacer un bizcocho y que fuera un desastre, ya no sé cómo usarla! ¿Podría infusionarla también?
    Estoy un poco perdida… si tienes algún consejillo, me vendría muy bien!

    Ana

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