GRISINI CON QUESO, ROMERO Y TOMILLO INTEGRALES AL 65% [Viaje]

CAL 327,5 · HC 47,8 · PR 10,3 · GR 11,8 [100 G]

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Este será mi equipaje.

Sí, habéis visto bien, son palitos de pan. Me encantan. Y no solo a mí.

Hace algún tiempo, mi padre vivía en un pueblo muy pequeño donde no hay panadería. Bueno, no hay tiendas en general, como concepto, excepto el almacén de la Pili donde podías comprar desde betún para los zapatos hasta latas de guisantes pasando por batas o zapatillas de goma.

El panadero pasaba cada día por el pueblo, con su furgoneta, y repartía el pan por las casas. Pegaba una voz, y si no estabas, lo dejaba en una bolsita de algodón que se colgaba en la puerta. Muy rústico y encantador todo.

Y además del pan pan blanco, pan integral, pan gallego el panadero llevaba colines, en una cesta al lado de su asiento, y cuando los niños de la casa salían a coger el pan, les daba un colín para la vuelta.

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Uno de esos niños es mi hermana pequeña [yo no llegué a vivir en ese pueblo]. Que ya no es tan pequeña pero se acuerda todavía de los colines de Luis, el panadero. Nunca me había dado por hacerlos, porque mi visión de los colines es la de los panes hipertostados y supergrasientos que nos dan en bolsitas en un sitio donde suelo ir a comer.

Nunca los como, me los subo a la oficina y los voy dejando ahí para si un día nos da el hambre tonto y no hay otra cosa. O por si un día necesitamos hacer un dique por algún motivo loco y nos pueden venir bien las montañas de colines que se acumulan silenciosamente en la cocinita.

Es curioso como se desvirtúa algo tan natural y tan sano como un pan, solo porque va en una bolsita de colores. Debe ser que entre que reducen costes y esas cosas, se les quedan los grissini torinesi [como dice la bolsita] desangelados y para compensar la falta de sustancia y sabor, le enchufan una dosis de grasa vegetal y arreando para el mercado, listos para consumir.

Salados, grasientos, insípidos. Esa es mi idea de los grisini. No deben ser como los colines de Luis el panadero, o eso espero porque lo que va en mi equipaje ahora que voy a ver a mi hermana son estos, más gorditos, más auténticos, y un poquito integrales, que si no sería raro en mí.

He usado una receta de Dan Lepard, y me la he medio inventado por el camino. Así para empezar, dos terceras partes de la harina las he integralizado. Y para continuar he sustituido la mantequilla de la versión original por aceite, que me gusta más y entona perfectamente con el sabor del romero y el queso.

Por lo demás, quitando la parte de que he amasado como me ha venido mejor y no siguiendo los ciclos de amasado y descanso de Dan [sí, de verdad que la receta a pesar de todo es la suya], todo igual que como nos lo explica en su libro. Bueno, he cambiado la proporción de levadura… vaya. Igual no he sido muy obediente.

Lo bueno de ir conociendo las masas de pan, es que una vez te haces con el porcentaje de panadero, el poder es tuyo. Si eres capaz de calcular tu porcentaje, y conoces la relación levadura-tiempo-temperatura… un día dominarás el mundo. Bueno, o igual no, pero harás pan. Y estará rico.

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Grisini 1

INGREDIENTES
[4 BANDEJAS DE HORNO]

Prefermento
Harina floja, 75 g
Leche tibia, 125 ml
Levadura seca, 1,5 g [o 4 g de levadura fresca]

Masa
Todo el prefermento
Harina integral floja, 150 g
Aceite, 40 g
Queso crema, 25 g
Sal, 4 g
Romero, tomillo, otras hierbas al gusto y a discreción

MODUS OPERANDI

Prefermento

En un bol, ponemos la leche tibia [cuidado con que no pase de 37 ºC o mataremos la levadura], añadimos la levadura y la disolvemos. Incorporamos la harina, mezclamos bien, tapamos y dejamos reposar una hora.

Cuando esté listo, la superficie estará burbujeante. Si hace frío puede que tarde un poco más, pero si hace mucho calor no lo dejes tanto tiempo, estará listo mucho antes. Fíjate en las fotos, ese es el aspecto que deberá tener.

Masa 

En el mismo bol del prefermento, incorporamos todos los demás ingredientes. Los mezclamos bien hasta que la masa sea manejable, y añadimos hasta una cucharada de harina más si vemos que nos hace falta. La masa debe ser blanda, tenlo en cuenta. Añadir harina en exceso no suele ser buena idea.

Amasamos durante 5-10 minutos, hasta que veamos que la masa opone cierta resistencia. Y en ese momento la ponemos otra vez en el bol, tapamos de nuevo y la dejamos levar una hora. Lo mismo que antes, la temperatura incide en el tiempo de levado, así que dale más tiempo si hace frío, y un poco menos si hace calor. La masa tiene que doblar el volumen, ese es el punto.

[En algún momento antes de formar los grissini, debemos precalentar el horno. Cada horno necesita un tiempo, así que en función del tuyo, ponlo a precalentar para que esté a 250 ºC cuando empieces el siguiente paso, vamos a tardar muy poco en llevarlos al horno.]

Pasamos la bola de masa a la encimera, y la estiramos cuidadosamente con un rodillo, sin desgarrarla ni romperla, solo la estiramos y la dejamos lo más cuadrada que podamos. Espolvoreamos unas semillas de amapola si nos apetece, y presionamos ligeramente con el rodillo para que se peguen.

Cortamos pequeñas porciones alargadas con un divisor de masas o con un cuchillo afilado. Para cortar la masa tendremos cuidado de no arrastrarla con el cuchillo, el corte es de arriba hacia abajo y limpio, no movemos el cuchillo por la masa, porque la desgarramos. Las masas sufren si las desgarras, y se vengan de ti en el horno creciendo irregularmente y abriéndose por los lados.

Cogemos cada porción, la enrollamos ligeramente haciéndola rodar sobre la mesa o haciendo con las manos tirabuzones, y las dejamos en la bandeja de hornear.

Se hornean a 225 ºC durante 10-15 minutos. Pero no las pierdas de vista, se carbonizan con cierta facilidad…

Grisini 6

27 Comments

  1. Qué bonita historia del pueblo. Leyéndola apetece fugarse a un pueblo remoto a vivir y disfrutar de cosas tan sencillas y tan naturales.
    Los grisini nos encantan! normalmente los comemos cuando vamos a Italia a ver a la familia, pero con esta receta, quizá la próxima vez los comamos en casa :)
    Un beso!!!

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  2. Te han quedado perfectos Ana!
    Es cierto como cambia la percepción de algunos panes cuando los probamos. En mi pueblo todavía sigue la costumbre de llevar el pan con una furgoneta a las zonas más alejadas, cuánto encanto tiene eso!
    Un beso.

    Noelia – Petite Recette

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  3. Me iría unos días a ese pueblo. Aquí somos consumidores de rosquilletas antes de saber que existían colones, grisines u otro tipo de palitos de pan. Yo soy adicta alas rosquilletas. Con lo que sabes de masas, es perfecto que tunees a Dan L, para eso está, pero si le quitas la mantequilla, son auténticos; no creo que en Italia haya mucha gente que la use.
    Me encanta. Un día de estos sacó un libro titulado, Copiando a Ana M.
    Disfruta.

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  4. Ana tienen una pinta extraordinaira!!! Además la idea de poner los ingredientes en la masa es lo mejor, porque así evitamos que se caiga durante el horneado o la manipulación. La próxima vez lo tendré en cuenta para hacerlos así. Te han quedado inmejorables!!

    Un besito,

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  5. Que recuerdos !!! Cuando era niña mi padre de vez en cuando iba a una panadería de la zona que preparaba un pan exquisito… y cuando podía me escapaba con el . Allí había una dependienta que me veía entrar con una sonrisa de oreja a oreja, pues bien sabia que lo que buscaba eran unos deliciosos colines …que por cierto siempre me los regalaba ;)
    Me encanta Dan Lepard , pero me atrevería a decir que mejoraste la receta.
    Besos.

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  6. Aiii pero qué ricos!!!! Me encantan los grisines y, sobre todo, los hechos en casa.
    La verdad es que siempre que hago pan aprovecho para hacer unos cuantos: a mi hermano y a mí nos apasionan ya desde enanos!!!!
    Me ha encantado lo de dominar el mundo, jajaja!!!!
    Un besote!

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  7. En Murcia todavía pasa el panadero con su furgoneta en muchos pueblos! De hecho, en el caserío del campo donde estaré todo agosto (como toda mi vida) seguimos recibiendo el pan así :). Hace tiempo que el panadero de toda la vida se jubiló y ahora el negocio lo lleva un chico joven con su esposa que se quedó en el paro siendo electricista. Y ahora ha descubierto que le apasiona el pan, fíjate :)
    Allí además de picos o colines lo más típico son las rosquillas, que es como dos colines largos unidos formando un rectángulo (típico para poner encima la ensaladilla).

    Yo he probado grissini buenos de verdad en Italia, y es cierto que esos que describes (que sé perfectamente cuáles son y de dónde vienen :P) no tienen NADA que ver. A ver si me animo a hacerlos caseros porque cuando están ricos son un vicio! Me guardo tu receta que me ha gustado mucho :).

    Un abrazo!

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  8. asj

    Qué recuerdo más bonito ehh! yo nunca he vivido cosas así pero de verdad que me hubiera gustado como lo de la leche fresca en bolsa y esas cosas que no he llegado a conocer… ahora lo tenemos todo muy a mano, demasiado, pero no tienen ni ese sabor ni ese encanto… Tus panes sanísimos, riquísimos y sabrosísimos seguro.

    besazos

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  9. Ana, me ha gustado mucho recordar a aquellos panaderos que recorrían los pueblos hace años con sus furgonetas. Yo he vivido esa época y me ha resultado genial leerte. Estoy segura que esa figura todavía existe y que aún hay pueblos sin contaminar por el mundo exterior como el de tu padre. Paraísos en los que me gustaría perderme a menudo :)

    La pintaza de tus grissini lo dice todo. Me da que tu hermana los va a devorar. Y si no es así, pues me los envías que yo doy cuenta de ellos. Y punto…jajaja.

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  10. ¡Qué te voy a decir Ana! pues que me gustan mucho… son un pequeño pecadillo. Además me encanta el punto de tostado que le has dado. Lo de los colines del panadero a domicilio, que pena que se ahaya perdido y tu idea de integralizarlos me parece fenomenal, cada vez me gustan más las harinas integrales. Te mando mi dirección o algo ?

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  11. Que bonita historia, la bolsa de tela en la puerta con las barras de pan artesano, ese pan que casi no se ve ya. Y tu en tu línea integral, jejeje, seguro que estaban deliciosos.
    Saludos y feliz verano!!
    mirecetario.es

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  12. Veo que tú y yo coincidimos en los recuerdos de estos panes en nuestra infancia. Yo no viví en un pueblo tan pequeño como el de tu padre, pero esa estampa hoy en día perdura en muchos pequeños pueblos a lo ancho y largo de nuestra península. Lo que yo sí recuerdo es el mostrador de la panadería en la que mi madre compraba el pan, y un cesto alto lleno de colines. Hoy en día es un pan que no suele verse, a no ser que se trate de un obrador en el que se elabora el pan tal cual.

    Quizás no has sido obediente con la receta de Dan, pero tampoco hace falta serlo para asegurarse que algo salga bien, ¿no crees?

    El toque del queso y el romero ha de quedar bien rico. Ya con que esos ingredientes no formaran parte de los del pan, estarían buenos, así que así de enriquecidos ni te cuento. O mejor, lo tendrías que contar tú, ¿no?

    Besos y feliz finde.

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  13. Yo viví en un pueblo como el de tu padre cuando era pequeña, con la tienda de “Cal” para surtirte de todo…, y por donde pasaba el pan y el pescado en furgonetas…, encantador si tienes todas las comodidades al alcance de la mano, porque de otro modo no sé yo…
    Y los colines que yo recuerdo eran los de la panadería “la francesa”, que debían ser como los de Luis, maravillosos!
    Y la receta que tú has hecho no es de Dan Lepard, ja, ja. Di mejor que te ha servido de inspiración y quedas como una reina, pero en tu descargo diré que me gusta más como tú los has hecho…Maravillosos no, lo siguiente!
    Besazos y buena semana!

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