Apio a la parmesana

APIO A LA PARMESANA [Cómo gestionar un apio entero]

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Apio a la parmesanaApio a la parmesanaApio a la parmesana   

Ya no se pueden comprar las ramas de apio sueltas.

En muchos comercios de la ciudad, el apio lo venden en bandejas. Y es una pena, porque una ramita de apio da mucha alegría a un caldito, pero un apio entero, lo que da es angustia. Sobre todo si viene amortajado en una bandeja de porexpán, que lo ves ahí asfixiadito envuelto en plástico y sólo te dan ganas de liberarlo.

Y mi frutería del barrio, que ha visto la luz con la estrategia del apio entero, se ha apuntado a la moda, y ya no vende las ramitas [a ver, si se lo pido poniendo ojitos lo mismo sí, pero de entrada, no las ofrece]. Vamos, que me he traído a casa un apio, que es a lo que iba.

He salido de la frutería fresca y lozana, con mi apio hermoso y crujiente asomando de la bolsa de la compra, y me siento la mar de bien. Porque llevo un apio. Y todo el mundo puede verlo. Soy una de esas personas elevadas que compran apios porque saben qué hacer con ellos, la parishilton de las verdulerías, me remango los pantalones, me pongo gafas y con eso ya me dan el carné de hipster.

Y en mi camino a casa, en mi nuevo yo de ser elevado, de maestroyogui de la vida sana, planeo cortar mi apio en bastoncitos y hacerme unas crudités para merendar, con un poco de hummus y un zumo detox de pomelo y chía. Pero resulta que no tengo garbanzos a remojo, y claro, eso del hummus sin tener garbanzos ya empieza a parecerme todo un lío y en su lugar me meriendo un colacao con dos galletas. Que tengo hambre.

Y el apio, a la nevera. Apartando a su paso los tomates para gazpacho, las alcachofas de la detox y arrastrando al fondo vergonzante de la balda el chorizo de cantimpalo que negaré haberme comido. Y lo dejo ahí para hacerme una Waldorf o unos dumplings según se tercie la primavera, que el frío y el calor andan como locos.

Y cada vez que paso por la cocina, el apio me mira. La mata de apio, entera, bella, fresca, me mira desafiante desde el interior de mi nevera.

Me promete frescor, con un punto cítrico y algo de amargor. Me habla de riñones limpios y filtrados, de sus propiedades antioxidantes y yo de pronto me encuentro mirando al apio y soñando con levantarme y meterme otra vez en esos vaqueros pitillo, en mirarme al espejo y encontrar mi piel tersa y desintoxicada, cosa que no ocurre cuando ceno bocata de panceta.

Cuando una cena panceta, se acuesta relamida y satisfecha, pero se levanta sabiendo que no va a abrochar el último botón del vestido. Por eso yo quiero cenar apio. Quiero limpiar los riñones, depurar el body, estimular las defensas, beneficiarme de su aporte en fibra y de su efecto diurético. Lo quiero todo. Todo, excepto el apio. Porque nunca sé qué hacer con él además de ponerle una ramita al caldo.

Apio a la parmesanaApio a la parmesana

 

INGREDIENTES
[2 PERSONAS]
 
Apio, 4-6 ramas
Cebolla, 1 pequeña
Ajo, 2 dientes
Jamón en taquitos, 50 g [Versión vegetariana: Nueces o avellanas picadas]
Aceite, 2 cucharadas
Sal, pimienta
Semillas de hinojo, 1 cucharadita
Tomate troceado o triturado, 400 g

Queso curado, 50 g

MODUS OPERANDI

Antes de empezar, preparamos toda la verdura y la reservamos: Limpiamos las ramas de apio y las cortamos en bastoncitos. Pelamos la cebolla y la cortamos en juliana. Picamos el ajo. 

En una sartén con una cucharada de aceite doramos ligeramente el jamón en daditos [si son frutos secos picados, nos saltamos este paso y los añadiremos más tarde]. Incorporamos el ajo y la cebolla y lo pochamos a fuego medio hasta que esté blandito y la cebolla comience a estar transparente.

En este punto, incorporamos a la sartén el apio, y lo cocinamos tapado a fuego medio-bajo hasta que esté blando y ligeramente oscuro. Si usamos frutos secos, los incorporamos al final de la cocción, a falta de uno o dos minutos, para evitar que se quemen y cojan sabor amargo.

Apio a la parmesana

Mientras se cocina el apio, nos ponemos con la salsa de tomate. En una olla calentamos una cucharada de aceite, y ponemos el tomate triturado o troceado con las semillas de hinojo. Salpimentamos y lo dejamos a fuego medio unos 20 o 30 minutos, hasta que esté cocinado.

Precalentamos el horno a 250 ºC calculando que esté caliente cuando se termine de cocinar la salsa [los tiempos varían mucho en cada horno].

Apio a la parmesana

Una vez tengamos la salsa de tomate lista, y el apio cocinado, sólo queda montar la parmesana. Usamos una fuente apta para horno. En la base ponemos tomate, que evitará que el apio se pegue durante la cocción. Colocamos el apio y el tomate en capas alternas, terminando con tomate, y lo cubrimos con queso curado.

Apio a la parmesana

Lo metemos al horno a 180 ºC durante 20 minutos, o hasta que esté dorado.

La receta ha salido de aquí

Apio a la parmesana

14 thoughts on “APIO A LA PARMESANA [Cómo gestionar un apio entero]”

  1. Jijiji
    Vaya con el apio, a mí me ocurre lo mismo, la suerte es que todavía puedo comprar una ramita suelta, concretamente a 0,10€ la unidad.
    Lo utilizo para el caldo y en contadas ocasiones en ensalada.
    Tiene un sabor particular pero oye yo por conseguir un body como el que relatas, cualquier cosa jijiji.
    Has tenido una idea fantástica y has elaborado un plato excepcional. Me ha encantado.
    Feliz fin de semana

  2. Oh que bueno!
    Yo también soy persona elevada. Me encanta el apio, en dl caldo, picadito cuando hago salsa de tomate con verduras, cortado a bastoncitos para dipear en una salsa mayonesa con mango y curry 🤤🤤🤤 pero como más me gusta es cortado a trozos de un par de cm. bien pelado para que no queden hilos y aliñado con aceite, vinagre y sal.
    Beso!!!

  3. Me parto contigo, pero al menos le sacas partido al apio, yo lo uso para el caldo y como mucho para hacer unas crudités o ponérselo de adorno a un blody Mary aunque confieso que la mayoría de las veces acabo dejando que se mustie en el cajón de las verduras. Me apunto esta opción que me ha gustado.

    Bss

    Elena

  4. Hola preciosa, yo solo se lo pongo al caldo y para mi sola a mi costillo no le gusta el sabor jajja, se parece a un amigo que tenemos en común jijiji.
    A mi pasa que cuando me doy cuenta ya esta mustio el pobre y hago un caldo para mi jajja. Pero esta idea tuya me ha gustado mucho,.
    Mi abuela echaba apio a todo decía que era buenísimo.
    Besinos
    El toque de Belén

  5. Es verdad! Por qué ya no venden el apio suelto? Me niego a comprarlo en bandejas y, aunque al salir del mercado, la “sobresaliente” verdura nos delate es un placer poder disfrutar de ella en caldos y fondos, en bastoncillos con requesón, yogur o humus o… probando tu estupenda receta, que caerá ;-) Muchas gracias!

  6. Yo no he mirado con ojitos, ni hablado nunca a un apio. Creo que es por eso que nunca se me ha ocurrido tampoco qué hacer con él, aparte de cortarle un brazo y echarlo a la olla para un caldo.

    Me gusta que te hayas hecho amiga del apio por culpa del endemoniado bocata de panceta.

    Ja ja ja.

    Feliz finde!

  7. Qué hambre me da leerte! Sí que es verdad que lo de las bandejitas es una kk, pero ahora me derrito por tu apio a la parmesana, y por esos bastoncillos con hummus… Ay qué saque tengo!

  8. Jajajajjaa ¡¡me encantas!! Y has abierto el debate, ¡cómo lo sabes! Jajajaja.
    Esta receta va a acabar en mi horno, ¡y lo sabes! 😀 A mi me encaaaaanta el apio. Lo uso mucho en la salsa de verduritas para la pasta. En combinación con la zanahoria y aceitunas negras me parece que queda que flipas. También hago mucho sobre todo en invierno, crema de apio y gorgonzola: http://elcalderoviajero.com/2012/12/13/crema-de-apio-y-gorgonzola/, o si no, sándwiches de atún y apio: http://elcalderoviajero.com/2013/03/19/relleno-de-atun-y-apio-para-sandwich/. ¡¡Super ricos!!
    Ahí llevas un par de ideillas por si te apetece probar.
    ¡¡Yo la tuya me la llevooooo!!

  9. Yo quiero ser la parishilton de las verdulerías!!! Y dar envidia con mi apio saliendo de la bolsa, fresquito, verde y oliendo así… como huele el apio. #vivaelapiopeseaquienlepese.

  10. Por acá no se consigue en ramas y el que se consigue (que hay que cruzar dedos) siempre esta como dices, estrangulado con papel film pidiendo y ya casi que muerto de la lucha de implorar que lo saquen de allí… muchas veces se encuentra tan triste y marchito que no dan ganas de llevarlo y la pontencia que le da a los caldos O_O, este apio a la parmesana se ve delicioso.
    un beso

  11. Es que son tan bonicos los apios enteros!!!… Te quieres creer que en Holanda han dado un paso más al arte de sacarle todo el jugo al apio (me refiero a los vendedores) y te venden el apio entero pero SÓLO los tallos por un lado… y luego las hojas por el otro!!! (eso si las encuentras!). Un berrinche que me entra cada vez que veo los apios sin hojas!!!
    La verdad que cuesta sacarle todo el partido al apio, pero es tan rico!!! A mí me gusta ponerlo en las ensaladas… Pero claro, las hojas son lo mejor para eso… en fin!
    Me ha encantado tu receta guapa.
    Besos!

  12. yo tengo suerte porque vivo en un pueblo donde en el mercado de los sábados traen de todo y cuando digo de todo es de todo. Es una gozada la verdad, este mismo sábado estuve, y yo, que soy una caprichosa, vengo cargada como una mula, (vale, no es un animal muy bonito para hacer comparaciones)
    Yo si compro la mata entera de apio xdd, suelo congelar las hojas y tallos exteriores, limpito y cortadito a gusto para consumir, y con la parte interior es con la que hago crudités, o la uso en la ensalada, o a bocao limpio, pero tu receta me ha despertado la curiosidad, jamás he comido apio asi, probaré la próxima vez,
    besos reina

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