PATATAS CAJUN [Para eternos adolescentes]

Empecé a darme cuenta de que me hacía mayor cuando las patatas fritas empezaron a saberme a puré de patatas compactado. Yo era una persona feliz, una eterna adolescente que podía comerse aquellas patatas fritas que se empezaron a vender congeladas cuando éramos jóvenes [y fueron maravillosas para mi generación, porque no exigían pelar ni cortar cosas] y esos míticos rollitos de primavera de ese supermercado muy barato donde compraba de estudiante. Y un día de pronto, puf, las patatas fritas te saben a puré y notas la textura arenosa en el paladar y no percibes ni una pizca de sabor. Y eso significa irremediablemente que te has convertido en una persona de provecho y que te han salido arrugas. Una eme.

Total que debió ser cosa de una generación porque en la cadena de comida basura que alimentó mi vida de estudiante de pronto un día empezaron a vender patatas de verdad. Y estaban hechas de patata. Las llamaron patatas deluxe para diferenciarlas claramente de esos palitos de puré fritos a los que llaman patatas sin ningún escrúpulo por la honestidad. Es decir, que deluxe en el idioma del fa[s]t food viene a significar que es comida. 

A mí las patatas esas me gustaron desde el primer día, pero claro yo me las comía sabiendo que habían sido fritas en los mismos tanques de grasa fundida donde se fríe todo lo que de sirve en estos lugares, y me daba urticaria. Y además los menús que acompañaban esas patatas dejaron de parecerme atractivos en el momento que dejé de ser post adolescente, y mis papilas gustativas se desarrollaron a unos mínimos aceptables. 

Os hablo de esa época de mi juventud en la que me vi en el trance de cocinar. Mi vida independiente comenzó con el proceso de descubrir qué debe ocurrir para que la comida llegue hasta el plato, y antes de eso, qué debe pasar para que haya alimentos en la nevera. Luego ya, fui afinando hasta que descubrí como podía estar buena, y no sólo ser salubre en términos de seguridad alimentaria.

Total, que por aquella época descubrí que las patatas gajo [mejor así] se pueden hacer en casa y que no es difícil. Y que si las metes al horno te ahorras las salpicaduras de aceite, limpiar el frontal de la cocina y la encimera, y además no tienes ni que ocuparte de ellas. Un chollo. Poco a poco fui entendiendo que es posible aderezar las patatas gajo con especias, y que pueden ser cítricas, orientales o cajún, según la mezcla elegida. Y eso abrió mi mente a un mundo de posibilidades creadoras que estaban al nivel del bizcocho de yogur [con manzana, con nueces, con chocolate…]: un vasto universo de experimentación doméstica.

Y siendo una de esas recetas de juventud, merecía ya dar el paso a mi particular bitácora de andaduras gastronómicas, y la oportunidad viene de la mano de La cocina de Lauriteles en el #asaltablogs de este mes. Mi versión es horneada, pero como bien dice Laura, se pueden hacer al microondas y quedan también muy apañadas, sobre todo si tu micro es más rápido que el mío que suele tardar para estas cosas casi tanto como el horno. Así que sin más dilación, vamos a por la receta.

CAL 227,9 · HC 42,0 · PR 4,0 · GR 6,0 [POR RACIÓN]

INGREDIENTES

[2 PERSONAS]

 

Patatas nuevas, 400 g [dos o tres patatas medianas]

Aceite de oliva, 1 cucharada

Pimentón, ½ cucharadita o un poco menos

Cominos molidos, ¼ cucharadita

Orégano, ¼ cucharadita

Ajo en polvo, una pizca pequeña [una puntita de cuchillo]

Pimienta negra, una pizca pequeña [tres o cuatro vueltas de molinillo]

Sal, una pizca generosa

MODUS OPERANDI

La única cosa que puedo explicarte aquí es como hacer para no manchar mucho durante el proceso. Porque la receta es sencilla hasta decir basta.

Antes de empezar, precalentamos el horno a 250ºC.

Las patatas muy nuevas se pueden usar con piel, yo decidí no hacerlo porque sólo encontré patatas viejunas y las pelé, pero suelo preferir las más nuevecitas para hacer esta receta. De modo que lo primero que hacemos es lavar bien las patatas, o pelarlas, según sea el caso, y las cortamos en gajos lo más iguales posible, para que se cocinen de manera uniforme.

En una bolsa apta para uso alimentario introducimos los gajos de patata, seguidos del aceite y todas las especias. Hinchamos un poco la bolsa, que haya aire, y la cerramos. Agitamos bien bien bien para que todos los aderezos embadurnen cada gajo de patata, y ya tenemos todo listo para ir al horno.

Una vez el horno esté precalentado, colocamos una hoja de papel de horno en la bandeja y ponemos encima las patatas extendidas. Es importante que no se amontonen, cada patata debe estar separada y suelta, aunque se pueden poner todo lo juntas que quieras, incluso podrían tocarse  y no pasa nada, las patatas que pueden dar problemas son las que se queden debajo de otras. Todas deben estar en superficie.

Y las horneamos a 225ºC durante unos 20 o 30 minutos, según el grosor de tus patatas. Conviene ir revisando cómo de tostadas van. Y sacarlas… antes que yo :)

32 Comments

  1. Hola guapa!!
    Como siempre, es una maravilla leer los post y las historias que nos cuentas ;)
    A mí, por suerte o por desgracia, me siguen encantando las patatas en todas sus variantes. Fritas, claro. Como todo lo engordante, sabe mejor. Como el queso…mi gran amante que se va al culo y las cartucheras, pero yo le seguiré queriendo.
    Estas patatas (para variar) también me encantan, y a ti te han quedado de pecado así que, esa etapa de transición entre elaborar “comida salubre” y “hacerla rica” ya ha pasado y te has convertido en toda una cocinera experta ;)
    Un abrazo compi!

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  2. Jejeje pues a mi las patatas congeladas no me gustaban ni de pequeña. Será porque mi madre siempre las hacía caseras, y cuando probaba por ahí congeladas la diferencia era TAN evidente…que nunca las compré congeladas luego de adolescente independiente.

    Las cajun son una delicia. tan sencillas, tan ricas y tan ligeritas…Y al horno, es como mejor quedan!!!

    ¡Un besazo!

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  3. En mi época de adolescencia quedaba con un grupo de amigos con el que casi siempre pasábamos por el burger del barrio a compartir patatas fritas de esas, en plan merienda-picoteo-pasarelarto. Yo la verdad es que nunca fui muy fan… Cuando me tocaba comer o cenar en una hamburguesería, siempre prefería el que tiene un menú infantil más apañado (solían tener postre más rico y juguetes más chulos) y las famosas patatas deluxe. Mil veces mejores que las fritas esas.
    Es que las patatas fritas solo me gustaban las de mi madre, que no tenían NADA que ver con las de fritanga, fastfood o congeladas. Irregulares, un poco blanditas en ciertas partes, sabrositas, nada arenosas…
    Pero de todas formas, en mi casa las patatas casi siempre se han comido asadas. A la murciana (cortadas en lonchas longitudinales, con unos cortes en rejillas por encima y bien aliñadas) o de las pequeñitas, enteras.

    Patatas asadas caseras con especias: delicia absoluta. Si encima son especias de tipo cajún, más! Me chifla la combinación.

    Un abrazo

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  4. Que ricas las patatas cajún!! Pero eso de que te hayan salido arrugas!!! Y lo de que te hayas convertido en una mujer de provecho… no sé jajaja Que me llevo unas cuantas a mi casa guapa!!!

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  5. y que me dices de esa version de patatas congeladas al horno, gran novedad que seguía siendo pure de patatas pero con mas aceite para q al hornearlas quedaran “ricas” Me encantan las tuyas y no las sacaría antes que tostaditas saben mejor, buen asalto, besos!!!

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  6. Has estado ocupada este verano haciendo cambios! Llego y me encuentro con tu casablog recién pintada! Qué bonico!!… y las patatas cajuneadas muy molonas.
    He pasado un verano sin conexión a internet… y es como haber estado fuera del mundo!!
    Molts petonets ;) :)

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  7. Hirma Filter

    a mi me pasó lo mismo…aborrecí las patatas congeladas y me cambia la cara cuando en un menú de restaurante veo: “patatas fritas caseras” me encantan! y si son al horno mejor!
    un beso

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  8. En casa nos encantan las patatas cajun y desde hace unos años las hago en el microondas ,yo aborrezco las patatas de mentira sera que estoy acostumbrada a comerlas de la huerta de casa asi que cuando me voy de vacaciones siempre llevo una bolsa de ellas y en los restaurantes es raro que las coma pues suelen ser de esas congeladas que son de mentira.
    Te han quedado de relujo no lo siguiente ,asalto mas que superado.
    Bicos mil y feliz inicio de semana wapa.

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  9. Anónimo

    A medida que iba leyendo me estaba viendo reflejada en lo que decías ;)
    Donde esté lo casero que se quite todo lo demás!! Me encantan estas patatas.
    Un placer leerte. Besos

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  10. Que no había visto el nuevo look de Migas, has de saber que me encanta. Por cierto saluda y felicita de mi parte a Juan , ese pan de la cabecera es una preciosidad .
    Leyendo la presentación de la entrada noto la diferencia generacional. A mi me sabían fatal las primeras patatas que probé en el primer sitio de comida rápida que se abrió en Madrid, ni punto de comparación con las que comía en mi casa, fritas en buen AOVE.

    Pero me apunto tus patatas Cajún, aprovecharé un bote de especias con la mezcla Cajún , seguro que a mis caníbales les encantan.
    Bss

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  11. Me encantan, tan especiadas y al horno es un plato que no me canso nunca.
    Sabes que llevo una temporada que compro patatas que sale malas, con la piel tan fina que se pudren pronto y casi prefiero las patatas mas viejunas que siguen sabiendo a patata.
    besss guapa

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  12. Ays, y yo que pensaba que las patatas congeladas ya no me gustaban porque había desarrollado mi paladar, no porque me hubiera hecho más vieja!! Digo, mayor!! Pero tras leerte creo que tienes toda la razón… jeje
    Y qué te voy a decir yo de esta receta, que me ha encantado prepararla a mi también!!! Estuve a punto de meterlas en el horno como tú, pero al final por la hora que era me dio pereza… Te recomiendo el brandy si las haces con un toque picante, el resultado de la mezcla es bien rico!! Besos

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  13. Ana

    Hace poco alguien saco en su casa una bolsa de patatas congeladas, y casi me caigo al suelo, jajaja. De pequeña piqué alguna vez, pero ya “nunca mais”. Las tuyas deben estar deliciosas y lo sabré pronto porque las quiero probar pero ya.
    Un beso

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  14. Me encanta leerte Ana, ese trance de adolescencia y conversión con la comida creo que lo hemos vivido quienes ahora disfrutamos de cocinar. La versión al horno es de las mías, los bastones de patatas, rodajas, en fin todas las versiones que se pueden sacar mezclando diferentes especias no tiene comparación. Y me pasa lo mismo cuando imagino el color del aceite en donde fríen todo en los restaurantes…
    Ricas, ricas! besos!

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  15. Ana tu historia me ha recordado mi juventud pero no de estudiante sino de recién casada jaja. Cuando nacieron mis hijos cambié el chip y ya no utilicé más las patatas congeladas. Estas que has hecho me encantan, tienen que estar riquísimas así que me guardo tu receta!!
    Buen asalto!!
    Un bst.

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  16. Uy! Esos locos años en los que cocinábanos sin tener idea eran una gloria. Todo te sabía divinamente. A mí siempre me ha gustado cocinar para desestresarme, me relaja y me encanta hacerlo por la tarde cuando todo está ya ordenado y limpio, sin cacharros ni nada por encima.
    Estas patatas nunca las he preparado y creo que van a caer pues hoy he comprado de las patatas pequeñitas y las partiré a la mitad y hala! Patatas de luxe. Muy buena pinta.
    Ya contaré a ver qué tal me salen. Como sean un éxito las pongo en el blog y te enlazo (of course).
    Besos y buen día de fiesta.

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