CRUMBLE DE MANZANA EN VASO [Comuniones]

 

Mientras tú lees esta entrada, que dejé programada para que se publicara solita, yo estoy en una comunión.

Alegría y desparrame.

La comunión en cuestión es un evento que se celebra aún no sé muy bien para qué. Quiero decir, que la parte de ceremonia religiosa la puedo entender, pero la parte del jolgorio… pues no le pillo el punto.

Soy un ser antisocial. No me gusta la gente. En particular, la gente que no conozco y con la que no tengo nada en común. Entendedme, que puedo hablar del tiempo con las vecinas, y hasta tener conversaciones de ascensor, pero irme de fiesta formal con casi desconocidos y vestida de algo que no soy… es raro. Muy raro.

Lo primero, porque yo no manejo las convenciones de las fiestas familiares. Mi familia son tres tíos solteros y mi hermano, cuya pareja tiene una hija propia que vino comulgada de casa. Un gran ahorro de bodas-bautizos-comuniones. Mi padre por su parte tiene dos hijas pequeñas que sí entran en la rueda, pero como somos antisociales de familia, lo celebramos en una intimidad razonable y no intimidante. Esas no cuentan. Cuentan las celebraciones normales. Esas de las que yo huyo despavorida poniendo cualquier excusa que se tercie, por lo general que pena que estoy de viaje en esa fecha  o me encantaría pero ya he dicho que sí a otro compromiso. Aunque el compromiso sea con mi lavadora. Que yo soy muy formal para mis cosas.

A lo que vamos, que no me manejo en estos eventos. La primera vez que me vi inmersa en uno de ellos fue el bautizo de la hermana pequeña del que comulga hoy. En mi afán de ponerme mona, cosa que de normal no hago, me puse tacón. Sólo tengo un par de zapatos de tacón, los llevo para todo. Tienen muchos años y me da igual, porque yo no uso tacones y con esos me arreglo. Además me puse un vaquero oscuro estrecho que me hace culo y una blusa muy amplia de gasa que tiene más años que yo pero da igual porque es vaporosa y aparente, y me tapa el culo. Fui la única que se presentó en vaqueros. Estas cosas me suelen pasar.

Lo siguiente fue el convite. Yo pensaba que los bautizos y comuniones eran cosas sencillas de esas que vas y te invitan a unos canapés y una copa de cava y no hay bastante comida y sales a cuatro patas borracha como un piojo porque tú no sueles beber cava y te sube más que la cerveza. Pero no. El convite era un menú de muchos platos en un restaurante con jardines, de esos que son muy casposos pero como hay flores por todas partes y camareros sonrientes, parecen chic. Y luego haces un regalo al recién-bautizado. Del regalo se ocupó la familia del vikingo – gracias gracias gracias.

Y tres años después, aquí estoy otra vez. Que comulga el mayor. Y nos han invitado. Y empieza la rueda. Qué me pongo. Me pongo los tacones [por cierto, los renové hace dos años, ahora tengo otros y sí, van a ser los mismos hasta dentro de mucho]. Un pantalón beige, por eso de no ir en vaqueros otra vez, que esto ya me lo he aprendido. Una blusa naranja teja vaporosísima y megamona de esas que ocultan la tripilla cuando vas hasta la bola de canapés y aún te queda el menú completo. Y una americana ultrafashion de un diseñador muymuycaro que compré en un mercadillo de segunda mano por 12 euros, qué gran inversión. La americana sola me va a dar mucho juego, la voy a explotar hasta el infinito. Va a juego con los zapatos. Y con un bolso que me compré para completar el atuendo.

No parezco yo. Estoy tan desconocida que tengo que mirarme despacio para ver que debajo de todo esto sigo estando yo misma y no he sido poseída por el espíritu de la hermana pobre de parishilton. Me he maquillado mucho. Es más, me he puesto una cosa en la cara que hace que el maquillaje se fije y a media mañana no esté fluyendo en chorretones por la cara y parezca marujita tras una mala noche. El maquillaje bio es muy sostenible, pero de fijación va muy justo.

Llevo un clutch. Que es un bolso y un invento de Satanás al mismo tiempo, porque lo llevas colgado de la mano y es un sufrimiento; en ningún momento te puedes desentender de él, y cuando metes el móvil, las llaves y los pañuelos, deja de ser una carterita monérrima y plana para convertirse en una pelota de playa con cordón. Y eso no luce. Pero tú necesitas el móvil, las llaves y los pañuelos. Y menos mal que no has cogido la reflex.

Todo esto se celebra en un barrio alto. Yo he mirado en internet, y no parece que en los barrios altos hablen otro idioma que en los bajos, ya veremos. Porque yo no entiendo todo el rato lo que me dicen. Hablan de cosas como showrooms, networking y de como llevan sus to-do-lists  y yo me siento marciana.

Así que aquí me tenéis. No os voy a hablar de los coches de los invitados y su competición de marcas y modelos, ni de los vestidos y pamelas. Eso en el siguiente. Cuando tenga artillería para disparar…

De momento os dejo programado este postre increíble que le he tomado prestado a Alfons Schuhbeck en el #cookingthechef, elegante, a base de manzanas y con un crumble de almendras… de escándalo. Una cosa ligera y sanota, que cuando una va de comunión debe vigilar su trasero al menos la semana de antes, para caber en la ropa, ya sabéis…

 

CRUMBLE DE MANZANA EN VASO

[4 RACIONES]

CAL 375,8 · HC 41,5 · PR 7,5 · GR 21,0 [POR RACIÓN]

INGREDIENTES
Crumble
Almendra en granillo, 60 g
Mantequilla*, 50 g
Harina, 65 g
Azúcar, 40 g
Sal, pizca
Jengibre fresco rallado, un trocito de medio centímetro
Vainilla, al gusto
*Esta receta es apta para intolerantes a la lactosa. La mantequilla tiene cantidades de lactosa muy residuales y casi todos los intolerantes podemos tomarla, pero si no es tu caso, hay mantequillas especiales en el mercado 
 
Manzanas
Manzana reineta, 500 g [2 grandes]
Azúcar, dos cucharadas
Canela, 1/2 cucharadita
 
Además
Yogur de soja, 250 ml [puede ser yogur natural si puedes tomarlo]

Moras o frutos rojos

MODUS OPERANDI

Crumble

Lo primero que hacemos es preparar el crumble, que habrá que hornear y enfriar. En  un bol calentamos la mantequilla a temperatura ambiente, o ligerísimamente fundida. Mezclamos en el mismo bol con la mantequilla todos los ingredientes del crumble que nos quedan, y mezclamos bien hasta tener una especie de masa de galletas floja, o una bola de masa un poco suelta. La enfriamos en la nevera unos 15 minutos, para que coja un poco de cuerpo. Mientras se enfría, ponemos a precalentar el horno a 225 ºC.

Una vez fría, extendemos la masa del crumble en una bandeja de horno, haciendo una capa de medio centímetro de alto más o menos. No importa la forma que tenga, cuando el crumble esté horneado lo vamos a desmenuzar.

Lo metemos al horno a altura media-alta [la más alta no, la siguiente], bajamos la temperatura a 180 ºC y horneamos unos 15 minutos, o hasta que tenga aspecto dorado. Una vez horneado, lo sacamos del horno y dejamos que se temple un poco. Cuando se pueda manipular con las manos, vamos cortando trozos de crumble [será como una gran galleta] y las desmenuzamos sin mucho cuidado, haciendo trozos desiguales.

Manzana

Pelamos las manzanas, y las cortamos en daditos pequeños. Puede ser con un robot de cocina, pero cuida que no se hagan puré. No es necesario que sean iguales, porque los vamos a cocer, pero sí es importante que su tamaño sea uniforme para que se cocinen por igual.

Los ponemos en un cazo, con el azúcar y la canela, y los cocemos a fuego bajo o medio durante unos 15 o 20 minutos, dando vueltas de vez en cuando para que no se peguen, hasta que la manzana esté cocinada y tierna.

Montaje

En el vaso donde vayamos a servirlo, ponemos en la base un par de cucharadas generosas de yogur, o creme fraîche, incluso nata montada si nos gusta más. Sobre esta base, ponemos tres o cuatro cucharadas de manzana caramelizada. Y encima de todo, trozos de crumble de almendras. Decoramos con unos frutos rojos y unas hojitas de menta o hierbabuena [puse albahaca porque era lo que tenía en ese momento…].

19 Comments

  1. Jajajajajaja Ana. Qué identificada me siento con varios de los detalles que has descrito pero el del clutch se lleva la palma. Espero que por lo menos te los estés pasando bien y te pongas morada a canapés. Por otra parte, tu elección Schuhbeck es fantástica. Me encantan los crumbled y este de almendras es un lujo. Besos.

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  2. Libia

    Odio los.eventos; Hace años que voy escapandome de ellos, por eso ahora mismo no tengo tacones jaja. Pero seguro que ibas guapísima!! El opstre, seguro que delicioso, no hay más que ver las fotos. Besos!!

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  3. Cómo me río con tus prólogos Ana, es que me siento totalmente identificada con tus experiencias. Aparte del cachondeo de comuniones y bautizos me encanta el postre que has elegido, es muy resultón y como tu dices sanote, así que me lo llevo.
    Espero que hayas disfrutado la comunión y nos ofrezcas una de tus impagables crónicas.
    Besos

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  4. Patty Frattini

    Ana, me ha gustado mucho tu postre, pero más si cabe la crónica de sociedad con entresijos de cotilleo y outfit completo, me pasa casi lo mismo con las pocas ganas de ir a comuniones, bodas y bautizos. Cada vez lo soporto menos, a no ser claro, que sean amigos y entonces sí es un jolgorio para un ratito.
    Eso de comprar ropa a buen precio me hace una ilusión tremenda, solo cuento el precio cuando me ha costado barato… de mis bolsos no hablo.
    Bueno, un postre precioso y que en el desayuno también sería perfecto. No le he cogido mucho el rollo a este chef.
    Besos, pasa un buen domingo aunque sea poniendo lavadoras… como yo

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  5. Natalia Cortes

    Ana me gusta este tipo de postres ligeros, con el punto de jengibre debe darle un gusto interesante que me encantaría probar. Todo lo que lleve manzanas y fruta ya es ganancia y predilección. De fiestas ajenas me pasa cuando es de personas no muy cercanas, pero de familia y amigos es un disfrute encontrarlos y compartir. Muchas veces el sentirnos como bichos raros sobre todo por los trajes donde estamos a costubrados a lo sencillo y simple el “transformer” se apodera o cuando lo superficial en la conversa es el punto de distinción cifras y egos…. un beso.

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  6. A mi si que me gustan los fiestorros. Me gustan más los informales de cumpleaños porque jay más cachondeo y no tienes que ponerte el tacón de aguja, pero soy capaz de sacrificar mis pies con tal de mezclarme con la gente, charlotear y echarme unos bailes, que le voy a hacer. Eso sí, dos semanas antes comidas ligeritas y si pueden ser tan “fashion” como este crumble mucho mejor.

    Bss

    Elena

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  7. Fantástica elección, preciosa!!! Me uno a ti en lo de los tacones. Hace siglos que no me subo a unos, creo que 10 años, y los que tengo, son los que hay. No me pienso comprar otros hasta que no me crezca el pie, que por cierto, me sigue creciendo y no sé por qué, jajaja!!! Besitos, guapa!

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  8. Qué buena eres jodia, siempre me haces reír. Yo tb soy antosocial en bautizos y comuniones…las bodas, dile por romanticona, me chiflan. Soy de las que lloro cuando entra la novia del brazo del padre y suena el órgano (supongo que fue mi sueño el haberme casado y siempre se me ha quedado la agujita dentro). Pero me gusta el coti uqe produce una boda. Claro que voy a poquisimas… la útlima para que veas, hará 8 años. Por supuesto never con tacón, y mi bolso siempre es el mismo. Que no pega? Hoy en día, todo está permitido..jajajaja Pero centrándonos me encanta ese postre proteje culos… y ese crumble. Muchas gracias.Aisha&Abril

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  9. Bueno guapa, perdona que marque una apreciación , para el que lea tu post y no te conozca.
    Veo muy osado por tu parte llamarte a ti misma antisocial, yo disfruto de tu compañía en cada cena (son cenas las mayoría de las veces ) que celebramos. Eres la primera que levanta en dedo de Wassap cada vez que alguien dice, Quedamos a cenar?. Aparte de todas las actividades en las que participas y colaboras.
    Ahora vamos con la receta que ya me he despachado un ratito.
    No dudo ni por un momento de lo rico y saludable que es este postre, tanto me gusta que lo apunto en pendientes y juro que lo haré en breve.
    Bss

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  10. Una más que huye de las BBC como de la peste. Mira a mí me gustan las celebraciones con gente que conozco pero no le pillo el punto a verme inmersa en un fiestorro con Mariquilla y toda la villa que no conozco de nada. Por eso voy a las justas y a veces ni eso. El tema de las comuniones da para mucha tela que cortar porque yo no le encuentro el sentido ni a la ceremonia ni a la celebración y estoy casi convencida de que pasamos por la ceremonia religiosa para marcarnos la comida pero con una justificación del tipo “a la niña le hace ilusión” que a veces creo que es más la ilusión de los padres por montar el jolgorio que la del tierno infante en sí por muchos regalos y atenciones que reciba esos días.

    Pero no me quiero enrollar (y cualquiera lo diría al ver mi comentario) y paso a este postre que tiene una pinta brutal y que yo cambiaría por todas las fiestas con barra libre del mundo ¡Besos mil!

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  11. Tus vaso de crumble de manzana me encanta no lo siguiente y seguro esta de rexupete , te ha quedado de relujo.
    Seguro que estabas wapisimaaaaaaaa y lo pasaste genial en la comunion yo desde que la hizo mi sobrina nieta hace cuatro años no he tenido mas eventos de ese tipo me toca la boda de una sobrina en Julio y miedo me da por que es Coruña y en un sitio mega pijo a ver que me compro yo porque aun no he ni empazado la operacion boda jis jis .
    Bicos mil wapa.

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  12. Lo que me he reido con tu intro, porque yo también suelo huir de reencuentros familiares, y más en los últimos años. No me apetece aguantar ciertas cosas, luego en la intimidad con cada uno por separado es distinto. Y hablando de tu receta, el crumble te ha salido de 10!! Con una pinta increíble! Felicidades Ana! besitos

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  13. Buff….yo hace tiempo que dejé de ir a comuniones. Ya no me invitan ni a las de los hijos de mis primos…sí, soy la antisocial de la familia, pero vivo TAN feliz…jejeje Espero que te fuera leve.
    El crumble….uff uff de morir!

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