SAMOSAS [Asha y todas las mujeres valientes]

CAL 96,8 · HC 16,7 · PR 2,4 · GR 2,2 [RACIÓN DE 4 SAMOSAS]

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Conocí a Asha hace un año. Me la presentaron al salir de una charla que daba ella misma, contando su experiencia vital. Me impresionó tanto escucharla, que inmediatamente le pedí permiso para publicar su historia en el blog, y accedió no sólo a eso, sino a hacerlo junto a una receta de samosas que ella misma me dio. Apunté todo en mi móvil: teléfono de Asha, receta, y me hice una foto de nosotras dos. La semana siguiente, me robaron el móvil. Y con él, el número de Asha, la receta y la foto. Tengo escrito todo esto desde el mismo día que la escuché, y he decidido que aunque no sean sus samosas, es el momento de que esta historia vea la luz. Con las samosas de Cuuking, y el asaltablogs de este mes.

Asha.

Ha sido una de esas veces en las que la valentía de otro ser humano me ha conmovido hasta las lágrimas. Vivo rodeada de gente valiente todo el rato, debido a mis vocaciones activistas múltiples. Y lloro, a veces, lloro.

Con Asha Ismail lo he hecho.

Asha nació en Kenia hace 45 años. Fue casada por sus padres con un hombre somalí siendo muy joven, y tras varios años de matrimonio y una hija, decidió huir de su país y dar cerrojazo a lo que fue su pasado y se convertiría en el futuro de su hija si no tenía la valentía de cortar con ello: la ablación. Hoy Asha es la fundadora de Save a girl save a generation

Os cuento con sus palabras su historia, la historia de su mutilación, su infierno personal que todavía hoy cuenta con lágrimas, la historia con la que lloré mientras la escuchaba, fuerte, enorme, valiente y sobre todo, firme.

Cuando tenía 5 años, mi madre me dijo que estaba a punto de llegar mi purificación. Yo no tenía muy claro qué era, pero parecía motivo de orgullo y yo estaba feliz.

Una mañana, mi madre me envió a la tienda que había frente a la casa a comprar una cuchilla. Fui feliz, sin saber el infierno que me esperaba cuando volviera.

Al regresar, mi abuela, mi madre  y una señora muy anciana me esperaban en la casa.

Habían hecho un agujero en el suelo de la cocina de barro, y me colocaron encima. Allí, mi abuela me inmovilizó piernas y brazos, me introdujeron un trapo en la boca para que no gritara, y la señora anciana con la cuchilla que yo había comprado, empezó a practicarme la peor ablación de todas las que se practican: la total.

Uno a uno, cortó el clítoris, los labios menores y después los labios mayores mientras mi madre le daba instrucciones. Me dolía tanto que aún hoy no puedo describirlo, y en algún momento dejé de tener fuerzas para resistirme, sólo quería que aquello terminara. 

Nunca podré olvidar el sonido de la cuchilla cortando mi carne.

Unieron ambos trozos de carne, para que la herida se cerrara, y me cosieron con aguja e hilo dejando un pequeño espacio para orinar. Estuve tres semanas sentada y con las piernas atadas sin apenas moverme para que curara. En caso contrario, tendrían que abrirla de nuevo y el infierno empezaría otra vez. En este tiempo, el pis salía a pequeñas gotas y el dolor era terrible, a pesar de que llevé una dieta especial para no hacer pis tan a menudo.

Yo pensaba que aquello terminaba ahí, que era doloroso pero que ya había pasado. No podía estar más equivocada.

Llegó la menstruación, con infecciones y dolor, fiebres y vómitos que me acompañaron durante años.

Cuando tuve la edad, mis padres me casaron con un hombre somalí mucho mayor que yo. En la noche de bodas, mi esposo no pudo abrirme con la fuerza bruta, de modo que llamaron a una anciana que me abrió con una cuchilla.

Muchas niñas mueren en su noche de bodas, y esto no se cuenta. No hay censos de nacimiento, no hay constancia de las niñas que mueren durante la ablación ni de las que lo hacen en su noche de bodas.

Abierta de nuevo. Salvaje. Nunca imaginé que la noche de bodas sería aquello. Jamás pensé que tuvieran que abrirme de nuevo, y que además debía ser un orgullo para mí ya que garantizaba mi virginidad. Tras aquello, mi marido tuvo relaciones conmigo y quedé embarazada. 

No volvimos a mantener relaciones durante mi embarazo, no consentí volver a hacerlo, de modo que la herida volvió a cerrarse. El día que me puse de parto, llegó el tercer infierno. Di a luz en el asiento trasero de un taxi a las puertas del hospital. Cuando la cabeza de mi hija quiso abrirse paso, no pudo. Me desgarró entera, tuvieron que reconstruirme una vez más.

Cuando mi marido decidió practicar la mutilación a mi hija, supe que yo no podría permitir que ella pasara por aquello que había pasado yo, y me negué. Me dio una gran paliza ese día, pero no se lo hicieron, y finalmente y pasado algún tiempo pude huir.

Y ahora quiero proteger a las niñas de este calvario. El Corán no dice en ningún sitio que deban mutilarse los genitales, pero es una costumbre muy arraigada y las niñas que viven en España no están a salvo. Sus padres se las llevan a los países de origen, allí las mutilan y las traen de vuelta. Por esa razón, fundé Save a girl, save a generation.

Y no todo acaba aquí.

La vergüenza nos acompaña toda la vida. Las mujeres no hablamos de sexo, no sentimos placer, no tenemos libido, debemos ser sumisas y obedientes y en ningún momento se nos considera como personas con deseos, con derechos o con sueños.

Yo empecé a hablar de esto en España con otras mujeres que han sido ablacionadas. Y es terrible escucharnos.

Y quedan secuelas psicológicas que no podemos olvidar. Tengo terror a las agujas, no puedo coser ni un botón, y no puedo ir al ginecólogo.

Cuando fui al ginecólogo por primera vez, la experiencia fue tan vergonozosa que no he podido volver. Cuando el médico me vio, desnuda, con las piernas separadas, quedó paralizado. Yo empecé a preocuparme, estaba embarazada de mi segundo hijo [me había casado de nuevo y esta vez lo hice enamorada] y tenía miedo, Llegó un segundo médico, un tercero y finalmente otro más. Todos miraban y no decían nada. Fue una experiencia muy dura, aquellas personas mirando mis genitales inexistentes y sin hablar.

No he podido pisar una consulta ginecológica nunca más.

Estoy feliz porque he librado a mi hija de todo esto. Ella ha crecido feliz, sana y tiene un cuerpo que disfrutar. Ella sabrá que siente una mujer, yo no. Mi segundo marido ha tenido una paciencia infinita conmigo y creo haber sentido algo parecido al placer, pero lo cierto es que nunca lo sabré porque nunca seré una mujer completa. Yo ya no tengo arreglo.

Gracias, Asha.

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INGREDIENTES*
[20-25 unidades]
 
Masa brick, 1 rollo**
Patata, 1 pequeña [100 g]
Berenjena, 1 pequeña [100 g]
Zanahoria, 1 pequeña [80 g]
Cebolla, media [60 g]
Puerro, medio [40 g]
Pimiento, un trozo [50 g]
Apio, un trocito
Pasta de curry verde, al gusto [algo menos de media cucharadita está bien]
Aceite, 1 cucharada
Sal
 
*Usa las verduras que tengas por casa, y las especias que más te gusten. Se trata de hacer una farsa de verduras picadas menudas, más bien compacta [la patata ayuda mucho] para rellenar la masa.
 
**Se pueden hacer con masa filo, pero la brick es más ligera y además viene en láminas rectangulares, mucho más cómodas. Si usas pasta filo, la receta pasará de vegana a vegetariana, porque lleva huevo.
 
Salsa de yogur
Yogur natural, 3 cucharadas
Aceite, unas gotas
Limón, unas gotas
Sal, pimienta, orégano [o cualquier hierba que tengas y te guste]

 

MODUS OPERANDI

El relleno

Antes de empezar, tenemos que cocer la patata. Como la vamos a mezclar con todas las verduras para que de consistencia al relleno, lo podemos hacer en el microondas, la textura no se va a notar.

Una vez la patata esté cocida, comenzamos.

Pelamos y picamos todas las verduras en daditos muy pequeños. 

En una sartén ponemos a calentar el aceite y ponemos todas las verduras juntas a pochar con una pizca de sal, incluyendo la patata cocida también cortada muy menuda. Cuando estén a punto de quedar cocinadas, añadimos el curry verde y las dejamos unos minutos más para que cojan sabor.

Ya tenemos el relleno preparado. Sólo hay que esperar que se temple un poco para poder manejarlo.

Si tienes Thermomix, pica todas las verduras a velocidad 5, añade la patata y pica de nuevo unos segundos más. Pon el aceite en el vaso, y sofríe 15 minutos, 100º y velocidad cuchara. Cuando falten 5 minutos, añade el curry y deja que termine.

Las samosas

La masa brick tiene la ventaja de que se puede comprar en rollos que tienen formato rectangular, y esto ayuda y mucho. No es igual que la masa filo, pero se usa casi más para hacer samosas porque resulta un poco más ligera y sobre todo, más manejable.

Antes de empezar, es buena idea precalentar el horno a 250ºC y lo tendremos listo cuando hayamos acabado.

Cortamos una tira alargada de masa del ancho de la lámina y unos 10 cm de alto y la colocamos sobre un paño de cocina o papel de horno. Tomamos una porción del relleno y lo colocamos en uno de los extremos. Vamos doblando la masa haciendo triángulos, como se ve en las fotos.

Samosas verdura PaP

Una vez hayamos terminado, ponemos todas las samosas en la bandeja del horno, las pintamos ligeramente con aceite o mantequilla fundida, bajamos la temperatura a 200ºC y las horneamos hasta que estén doradas, unos 8-10 minutos.

La salsa de yogur

Para la salsa, simplemente mezclamos los ingredientes y la servimos junto a las samosas.

46 Comments

  1. Ayla

    Tienen que estar ricas, la verdad que nunca he usado la pasta brick y la filo me queda como un pergamino rigido , mas o menos incomestible :((
    Me pregunto como pueden pasar estas atrocidades, acabara alguna vez ese machismo desmedido en todas partes?
    Besote!!!!

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  2. Ana no tengo palabras, solo lagrimas y angustia en la boca del estomago. Valor, coraje y amor por su hija, me quedo con esto último, el amor de una madre no tiene fronteras.
    Las samosas seguro que espectaculares, pero han pasado a segundo plano.
    Bss.

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  3. catypol

    Estoy emocionada, estas historias sobre ablación me dejan con dolor de estómago, rabia y lágrimas, lo siento por tantas mujeres Asha que en la vida han pasado por semejante monstruosidad.
    Las samosas, deliciosas, seguro, pero como dice Rosalia, la historia prima.

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  4. No puedo dejar de llorar. Cada vez que leo una de estas historias el miedo me atenaza y pienso en el sufrimiento de esas mujeres. En su día conocí a una mujer que había pasado por eso, pero no me contó su historia porque ella no quería recordar nada de lo que había ocurrido.

    Siento que ríes deliciosas samosas hayan perdido protagonismo, pero la historia vs mad allá.

    Bss

    Elena

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  5. Hola Ana.
    La pena y la rabia y el no me cabe en la cabeza que una mujer haga a otra esa cabronada no me deja espacio para la receta. Las historias en primera persona son … no sé qué palabra emplear. Esa mujer encarna el espíritu de la solidaridad y la bondad con sus semejantes al realizar la labor de esa fundación. Son personas que te reconcilian con el ser humano!

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  6. Dios mío que horror, no soporto que hoy día sigan pasando cosas semejantes y mucho menos que una mujer se lo haga a otra, sea o no su hija, eso es inhumano y siento una impotencia terrible.
    Besos

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  7. Buff, sabía del hecho y nunca entenderé como una madre, abuela, mujer le puede hacer eso a su propia hija, habiendo pasado por eso mismo, jamás entenderé ese tipo de cosas en nombre de Dios o de esas tradiciones tan bárbaras, machistas y denigrantes.
    Las samosas, deliciosas, me tomo una a la salud de Asha.
    Abrazos.

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  8. Tremendo, no hay palabras.Ojala algún día mas pronto que tarde se acabe con esta lacra que es la terrible ablación, que nunca he entendido ni entenderé, igual que a la violencia y a las guerras.
    Buenas y apetecibles samosas.
    Buenas semana

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  9. Te soy sincera, no puedo terminar de leer tu relato, me es imposible continuar, es salvaje y aterrador …
    Solo deseo que a Asha ahora le vayan bien las cosas y se consiga de una vez por todas erradicar esas salvajadas que nunca debieron existir.
    Me centraré en las samosas que me encanta el relleno de verdura que le has puesto y la salsa de yogurt además de que las fotos están muy bien.
    Besos
    Nieves

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  10. Marisa

    Querida Ana. Con tus relatos nos haces reír muchas veces, pero hoy me has hecho llorar como a muchos de los que te han leído.
    Es importante compartir estas experiencias atroces aunque sea para crear conciencia.
    Había leído muchas otras, pero por desgracia, ahora al leerte, me he enterado de otras cosas que no sabía.
    Gracias por estar y por ser.
    Las samosas pasan a un segundo plano, pero tienen que estar muy buenas. Besos

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  11. Lo peor de la historia de Asha es que hay muchas igual que ella, no me entra en la cabeza que alguien que ha pasado por algo así se lo quiera hacer pasar a su hija.
    Las samosas me gustan mucho, pero nunca las he intentado hacer yo, a ver si algún día las hago. Te han quedado con muy buena pinta

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  12. Estoy con la carne de gallina , es una historia terrible , de esta historia solo he sacado una conclusión buena , y es que gracias a que nos la has contado , te ha contestado la propia Asha y podrás reencontrarte con ella .
    Asha para ti un beso muy fuerte ,eres una madre coraje , y muchas tendriamos que aprender de ti

    La receta maravillosa y creo que la haré en honor a esa mujer maravillosa y la pondré su nombre también

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  13. Pues como todas con un nudo en el estómago, sin poder creer en este sin sentido de mundo “civilizado” que tenemos, de verdad que cada vez que cuentas algo me llega al corazón, pero esta historia, esta historia es tan terrible por lo real que es, porque somos mujeres, porque es tan atroz que las lágrimas no dejan ni respirar.
    Las samosas me encantan, pero las pobres en esta entrada solo son decorativas. Un beso Ana.
    Monie

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  14. Ana, como siempre es un placer pasar por aquí. Porque es un placer leer tus entradas divertidas y éstas que nos dejan estremecidas, casi sin palabras y llorando. Porque lo peor que podemos hacer es esconder la cabeza o mirar a otro lado cuando suceden estas cosas y, mucho más aún, en el caso de quienes no padecemos de estas barbaridades que nada tienen que ver con lo religioso y que están tan cerca de las tradiciones más salvajes. La valentía de Asha, que nos sirve como ejemplo, es la de tantas mujeres que luchan por sus derechos, su sexualidad y su integridad física. Me alegra enormememente y me conmueve por completo que nos cuentes esta historia, su historia (que es la misma de tantas otras que no conocemos, no sabemos sus nombres ni reconocemos sus rostros) para que sepamos de su lucha, su trabajo, su coraje…
    En cuanto a las samosas, exquisitas porque son un plato delicioso, para aprovechar lo que tenemos en casa. Además, con esa salsita han de estar exquisitas.
    ¡Gracias de nuevo!

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  15. Hace unos dias que lei tu post desde el movil y aun sigo impresionada sabia de esa brutalidad pero nunca me habia parado a verlo con detalle seguramente por que sabia que me iba impresionar y yo no puedo hacer nada para luchar contra todas esas ideologias y tradiciones tan arraigadas en esa sociedad tan tan distinta a la nuestra que aun con el paso de los años se niegan a avanzar y dejar de seguir haciendo semejante atrocidad.
    Es una pena que no tomen medidas por que eso mas que una tradicion es una salvajada a la que nadie se tiene que ver sometido.
    Asha sin duda es una gran MUJER y luchadora donde las haya que seguro esta haciendo un gran trabajo que no es reconocido ,cosas asi deberian verse en la tv y no Gh ni Salvames.
    Las samosas te han quedado de relujooooooooooo .
    Bicos mil wapa.

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  16. Ana que injusta es la vida, y cuando lees cosas tan impresionantes como ésta, comprendes que muchos de los problemas del día a día son insignificantes y no tienen la importancia que muchas veces le damos.
    En cuanto a la receta, nunca las he probado. No parecen difíciles (ya te contaré cuando las haga jeje).
    Un besote!

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  17. ANa,
    me has dejado sin palabras, conmovida y a pesar de todo gracias por compartirlo porqué es la manera de que estas aberraciones no queden en el olvido. Que mujeres tan valientes! Mi admiración y respeto para todas las Ashas del mundo, las ablacionadas, las violadas, las maltratadas y que lo son por el simple hecho de ser mujeres.
    Y sí, las samosas me encantan pero ahora esto es lo de menos.
    Un petó
    Blanca

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  18. Sobre tus samosas diré que tienen una pinta deliciosa, que hambre me está entrando… mmmm!!! Felicidades por el asalto!!! ^_^
    Y la historia me parece brutal, como puede alguien hacerle eso a su hija/nieta… de verdad que no me entra en la cabeza… gracias a Dios ahora todo es distinto para ella. Cuanto me alegro!!!
    Bss!!!

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  19. Qué duro. Por favor qué historia tan sumamente dura. Qué fortaleza mental la de las personas que pasan por tanto infierno y tanta violencia siendo pequeños y no se quedan afectados, no se vuelven locos o no asumen la violencia cotidiana como algo normal. A veces me siento tentada de justificar las barbaridades que se hacen porque pienso que la gente que ha crecido entre violencia, no es como nosotros, y no es su culpa. Es lo que han vivido y les parece normal. Me pasó el otro día que una persona nacida en El Salvador me contaba que cuando era pequeña veía muertos por la guerra entra los soldados y la guerrilla todos los días. Que salían del colegio y que se iban corriendo a ver una cabeza que había en una esquina, un muerto en otra… Y que se metían en casa y la rodeaban de sacos porque vivían en medio de una calle que estaba tomada por la guerrilla en un extremo y los soldados en otro y se tiroteaban todas las tardes. Y yo pensaba que una persona que vive eso de pequeño, si se convierte en un salvaje que no valora la vida humana, no es culpable. Yo creo que no lo es. Por eso tiene especial mérito para mí la gente que viviendo esos horrores sale del trance siendo “normal.
    En fin, que me encantan las samosas pero me encanta más lo que nos da que pensar todo lo que cuentas siempre. Y lo de que Asha te haya contactado ya es la caña.
    Besos

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  20. Aun me tiemblan las piernas, no puedo contener las lagrimas…. no puedo decir mas que GRACIAS, gracias por que por esas valientes como Asha algunas niñas están logrando escapar de esa costumbre terrible, ese dolor desgarrador y esa usurpación de derechos. Gracias por compartir esta historia con nosotras…. Gracias.

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