GALLETAS DE CÚRCUMA, JENGIBRE Y CANELA [Desteñida]

La cúrcuma no sólo es el azafrán del pobre [la llaman así en algunos países lationamericanos. Vamos, que es una especia proletaria]. Para mí la cúrcuma es esa especia con la que se tiñe ropa blanca y queda de un color anaranjado super chulo. Y os lo digo con conocimiento de causa, no es la primera vez que una prenda blanca sale de la lavadora con motitas naranjas procedentes de un trapo de cocina que ha limpiado una encimera con restos de cúrcuma y… bueno, nada que no se resuelva con más cúrcuma, un barreño, vinagre, sal y agua tibia.

No es que me haya dado la vena macarena de los tintes naturales, no, aún no se me ha ido tanto la cosa de las manos. Ha sido por necesidad. Tres camisetas blancas seguidas con desteñidos [cúrcuma, desteñido rojo de una camiseta de seda nueva, desteñido grisáceo irregular de quien sabe qué] y ya me he hartado de deshacerme de ropa en buen estado. Así que ahora tengo una camiseta teñida con cúrcuma, otra con remolacha y la última la apañé con agua de cocer arroz salvaje.

Todo es buscar soluciones.

Por cierto que los desteñidos si no son muy graves se quitan con una cocción de agua y laurel, pero estas tres veces, ese remedio [que me ha salvado algunas prendas en el pasado] no funcionó.

Sí, empiezo a parecer una hippie desmelenada, una loca de los gatos, una de esas señoras que andan recogiendo hierbas para hacer cataplasmas. Sumo los tintes caseros a la cadena de jabón casero, leche vegetal casera, cremas… Lo siguiente será hacerme rastas y buscar un pueblo pequeño para decrecer, lo veo venir. Que lo estoy escribiendo y no me parece mal plan.

Mientras eso llega, sigo aquí asaltando vilmente a mis víctimas de cada #asaltablogs. Este mes, mi asaltada es además una amiga muy querida, Libia. Un amor absoluto de mujer, a la que tuve la suerte de conocer en persona y con la que hablo regularmente, una tipa valiente y echada p’alante y muchas más cosas.

Un placer saquear su cocina. Y por supuesto, allí donde hay cúrcuma, jengibre y canela… allá que voy! Os invito a estas galletas de cúrcuma, jengibre y canela de Libia, Tartis y mas.

¿Os habéis dado cuenta de una cosita? Son veganas.

GALLETAS DE CÚRCUMA, JENGIBRE Y CANELA

INGREDIENTES

  • Harina de trigo, 300-350 g
  • Maizena, 50 g
  • Azúcar, 150 g
  • Levadura, 15 g
  • Aceite, 60 g
  • Cúrcuma, 1 cucharada
  • Jengibre en polvo, 1 cucharada
  • Canela en polvo, 1 cucharada
  • Sal, una pizca
  • Agua, 175-200 ml

MODUS OPERANDI

Para hacer las galletas de cúrcuma, jengibre y canela, sólo tenemos que tener en cuenta una cosa: cada harina tiene una absorción diferente del agua, por lo tanto, estos dos ingredientes se ajustan según se va haciendo la mezcla.

Antes de hacer nada, encendemos el horno y lo precalentamos a tope, para que esté a punto cuando acabemos con la masa.

Para hacer las galletas, empezamos mezclando todas las especias en polvo con unas cucharadas de agua, añadimos la sal y movemos hasta que tengamos una pasta lisa y completamente integrada.

A esta pasta le añadimos maizena, levadura y aceite, y mezclamos, poniendo un poco de agua si hace falta. Sobre este punto de partida, vamos añadiendo agua y harina hasta tener una mezcla que resulte de la textura de una plastilina muy blanda, o una bechamel espesa, que se despegue de las paredes del bol. Yo he necesitado 300 g de harina y no he usado los 200 ml de agua enteros, y ahí tenía una textura que ya podía pellizcarse con los dedos fácilmente y se podían formar pelotitas de masa.

Llegados a este punto, pellizcamos porciones de masa, y hacemos bolitas. Si vemos que la masa se pega un poco a las manos, un buen truco es tener las manos mojadas con agua, eso permite manejar mejor las masas pegajosas. Aplastamos las bolitas, y las ponemos en una bandeja de horno, separadas un par de centímetros unas de otras, porque van a crecer un poco; o en una bandeja para galletas.

Si la textura de la masa es más bien durita, las galletas serán altas y algo más secas una vez cocidas; si la textura tiende a ser blandita serán más esponjosas y se expandirán un poco más, quedarán más planas. Eso ya es a tu criterio.

Las horneamos a 180 ºC unos 12-15 minutos, vigilamos que empiecen a dorarse y en ese momento, las sacamos del horno [no hay que dejar que se tuesten]. Las dejamos enfriar en una rejilla. Y las conservamos en una lata bien cerrada, duran unos días, si es que llegan.

8 Comments

  1. Libia

    Pero que bonica eres!!! Mira tú por dónde no he teñido nunca nada con cúrcuma… Y mira que tengo a barreños casi jajaja. Me ha hecho muuuuuuucha ilusión que seas tú la que me a salte. Besotes gordos!!!

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  2. Muy interesante lectura acerca de la cúrcuma, nunca me ha tocado desmanchar alguna prenda o teñirla, que siempre o tiene puntas blancas por cloro y una de dos, o la vuelvo «blanca», o la dejo con su mancha «escondida»; pero me parece interesante aquello de rescatar prendas y teñirlas. Creo que este año, más de una tiene como moraleja, irse a un campo porque no sabemos cuantas pandemias nos queden…, que ya me lo he planteado también. Tus galletas con esas deliciosas especias se ven muy buenas

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