FAR BRETON DE MANZANA [El piso de la peluquera]

    Far breton de manzana      Far breton de manzana   Far breton de manzana

Cuando publiqué las edamame sazonadas con soja, os hablé de pasada de un piso de mi edificio que tiene una historia que merece la pena ser contada. El piso que en mi comunidad de vecinos es conocido como el piso de la peluquera.

Su historia es una de esas historias de la España profunda que están entre el esperpento y el disparate, y que son el reflejo fiel de una época a la que hemos pertenecido y de la que todavía queda un poso en nuestra sociedad. De cuando se iba a misa los domingos y el confesionario era la tarifa plana de la moral de la gente de bien.

Allá por comienzos de los años cuarenta, mi actual barrio se encontraba en las afueras de la periferia, rodeado de humedales y campos de cultivo. A este lugar llegó un constructor que se había comprado un terreno equivalente a media manzana de casas, para levantar allí dos edificios de viviendas contiguos: el edificio en el que vivo actualmente y que da a una calle principal, y el edificio de al lado, al que se accede por una calle secundaria.

Los edificios fueron concebidos, planificados y construidos de forma simultánea. El constructor, que debió pensar que esta zona tenía futuro, se quedó un pisito en mi edificio para vivir con su familia.  Hasta aquí, todo bien. Y este señor además de familia, tenía como mandaban los cánones de la época, una querida, que de oficio era peluquera.

Así que además de ponerle un pisito a su mujer e hijos, le quiso poner otro pisito a la querida, para tenerla cerca, no se le fuera a despendolar la muchacha que para eso ya estaba él. Y se lo puso cerca, aprovechando que estaba haciendo dos edificios y no uno. El constructor reservó uno de los locales comerciales de mi edificio para poner una peluquería a la muchacha, donde se ganara la vida, que ocupa la esquina de mi edificio y casi toca con el de al lado. Y detrás del local, le hizo un piso, al que se podía acceder desde la peluquería.

Pero claro, tener a la peluquera trabajando y viviendo debajo de casa era una pequeña incomodidad para este señor a la hora de verse con ella, así que aprovechando que las dos fincas eran suyas, y que el piso de la peluquera tocaba con el edificio de al lado, amplió el piso hacia el otro edificio y le puso allí la puerta. Para entrar y salir discretamente, y para que mujer y querida no se saludaran por el pasillo, que no iba a ser esto muy cómodo para ninguno de los tres.

Es decir, que el piso de la peluquera es una vivienda que tiene la mitad en mi edificio, y la otra mitad en el edificio de al lado. A mi patio de luces dan sus ventanas, pero para acceder a la vivienda hay que dar la vuelta a la manzana y entrar por otra calle. Si os he hecho un lío, aquí tenéis un croquis:

Y como por esas casualidades de la vida en el otro edificio se puso la electricidad antes que en el nuestro, la peluquera que tenía trato preferente, recibió en su casa la luz antes que nosotros. De la casa pasaron el suministro a la peluquería, y de ahí tiraron toda la fase para arriba.

Y a día de hoy, todas las viviendas de mi edificio que estamos encima del local comercial que fue la antigua peluquería [el piso en el que vivo está entre ellas], tenemos la luz conectada al edificio de al lado y no al nuestro. Cuando se corta la luz en mi portal, toda mi letra cocina, ve la tele y hace vida normal, porque tenemos luz. Y sólo dejamos de tenerla cuando hay un apagón en el edificio de al lado.

Esa fue la casa a cuya actual habitante [que no es la antigua querida del constructor] fui a pedir ayuda cuando mi gata cayó al patio y no podíamos acceder para rescatarla, ya que era de noche y el local comercial de la antigua peluquería [a día de hoy es otro negocio] estaba cerrado. Su casa comparte un trozo con la mía, y sus ventanas dan al patio de luces. Pero por suerte para ambas, no es mi vecina. Y no comparto con ella tartas maravillosas como esta.

Receta asaltada a ApfelStrudel Kuchen para el #asaltablogs invisible.

Far breton de manzana   Far breton de manzana  

CAL 152,3 · HC 24,5 · PR 3,5 · GR 4,2 [100 G, SÓLO FAR BRETON, SIN EXTRAS]

INGREDIENTES
Base de manzana caramelizada
Manzanas reineta, 2 grandes [unos 500 g]
Nueces, 50 g
Azúcar moreno, 2 cucharadas
Canela, 1 cucharadita
 
Masa del far breton
Harina, 125 g
Huevos, 4*
Leche de almendras, 500 g* [Puedes usar cualquier leche, incluida la de vaca]
Azúcar  moreno, 150 g
Ron, 2 cucharadas [opcional]
Canela, 1 cucharadita
*Si usas leche de vaca, pon 3 huevos en lugar de 4. Las leches vegetales necesitan más ayuda para cuajar.
 
Rizo de chocolate
Chocolate negro de cobertura, 100 g
Acetato, silpat o papel de horno
 
Nata
Nata sin lactosa, 200 g
Azúcar glas, 50 g

Vainilla, unas gotas

MODUS OPERANDI

Rizo de chocolate

Lo primero de todo es preparar la decoración de chocolate, si vamos a ponerla. Para ello, calentamos el chocolate en el microondas o al baño maría hasta fundirlo, y en un acetato limpio, un silpat o un papel de horno [en orden de preferencia] pintamos varios rectángulos estrechos y alargados de chocolate. Lo enrollamos para darle la forma curva que queremos, sujetamos con unas pinzas y lo llevamos a la nevera hasta que endurezca. Puedes ver aquí fotos de como se hace un rizo de chocolate.

Manzana caramelizada

Pelamos las manzanas y las cortamos en daditos pequeños. Necesitaremos tantas manzanas como hagan falta para cubrir la base del molde, si es un molde de cake alargado y alto, nos podremos arreglar con una, para un molde de quiche como el mío he necesitado dos y no hubiera pasado nada por poner tres. En una sartén doramos las manzanas con el azúcar y la canela a fuego medio bajo, hasta que estén blanditas y doradas. Cubrimos la base de un molde con las manzanas y añadimos si queremos unas pocas nueces, para dar un puntito crujiente. Podemos usar cualquier fruto seco, o tal vez arándanos deshidratados, pasas, o no poner nada más que la manzana.

Masa

Lo primero que hacemos es encender el horno para que vaya cogiendo temperatura, a tope, 250 ºC estará bien. 

En un robot de cocina ponemos la harina y un huevo, y lo mezclamos hasta que esté integrado. Tendrá un aspecto extraño de gurruños de masa, no pasa nada. Cuando el primer huevo está incorporado, añadimos el segundo, y lo mezclamos. Hacemos lo mismo con los dos siguientes, de uno en uno, hasta tener una masa cremosa de harina y huevo, sin grumos. Si no tienes un robot de cocina, tal vez puedas hacer esto con una batidora, o a mano poniendo un poco de leche al principio para ayudarte.

Incorporamos poco a poco la leche, el azúcar, el ron y la canela, mezclando bien para que la masa sea homogénea y no queden pegotes más gruesos sueltos.

Far breton de manzana, paso a paso

Cubrimos el molde con la crema, con cuidado de que no se despegue la base de manzana y nueces. Lo llevamos al horno, a 180 ºC hasta que cuaje. Esto de hasta que cuaje significa que al pinchar la masa con un palillo salga limpia. Y depende de la altura de tu molde, de la potencia del horno, y del tipo de leche que uses. Para un far breton de leche vegetal en molde bajo, han hecho falta 45 minutos. Para un molde alto y estrecho de cake, harían falta entre hora y media y dos horas. Sin embargo la leche de vaca, cuaja antes, y los tiempos se reducen. Es decir, que lo vas pinchando y con eso sabes cuando está, no hay más truco aquí.

Por último y antes de servir, puedes montar un poco de nata con unas gotas de vainilla y algo de azúcar, como acompañamiento. Opcional al cien por cien, igual que la tontería de chocolate, eso sólo está en el plato para dar un extra y hacerlo más bonito. Puedes servirlo con una crema pastelera, con creme fraiche, helado de vainilla o con frutos rojos, por ejemplo. Y si no quieres complicarte la vida con el chocolate o es verano [no hagas rizos de chocolate en verano… se funden a temperatura ambiente si no son muy gruesos] usa alguna decoración comprada o simplemente, no pongas nada.

25 Comments

  1. Patty Frattini

    Una receta estupenda y bien explicada, tan bien como la historia de la peluquera y su “amigo” o mejor dicho, su amante, un amante en toda regla, esos eran adulterios y no las tonterías de ahora… ja ja ja
    Bueno, quizá la peluquera habría sido más amable que tu actual vecina, que no te dejó rescatar a tu gatita, ella se pierde tus generosos pasteles y tartas o lo que se tercie.
    Muchos besos y buen domingo.

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  2. Que edificio más curioso tienes… y qué de historias curiosas!! me gustaría ser tu vecina para que compartieras tus platos conmigo, especialmente esta tarta que se ve divina!! Bs.

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  3. Anónimo

    Qué presentación tan bonita!!” y la tarta de manzana me parece una perdición sin ninguna duda. Tienes unas entradas curiosas y la mar de divertidas. este asaltablog ha servido para que me quede contigo

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  4. Siempre aprendo algo con tus recetas. leche vegetal… más huevos para que cuajen las cosas. Ahora entiendo algunos fracasos. El far te ha quedado muy bonito con esos rizos castaños.
    Besos y buenas Navidades con cosas ricas de comer.

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  5. Me quedo con la tarta y no con la vecina insolidaria y malevola (no la peluquera, si no la de ahora). ¡cuántas historias de amantes y queridas habrá en esos patios vecinales! Y ahora nos quedamos sin saber si la mujer del constructor se hizo la tonta o nunca se enteró. ¡Mecachis!

    Bss

    Elena

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  6. Hola guapisima !! jajajjaajaj menos mal que nos pones hasta un croquis, que lío de edificios, que historias pasas en las comunidad vecinales jaja..
    El breton tiene una pinta espectacular y la presentador de 10.
    Seguro que hablaremos pero..
    Te deseo unas felices NAVIDADES y un feliz año Nuevo 2018
    Un beso enorme
    El toque de Belén

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  7. Pues mira lo que te digo, no creas que es una historia de aquella España profunda, que cosas así siguen pasando porque muchos hombres siguen pensando más con su segunda cabeza que con la que tienen encima de los hombros, jajaja. Y si aquel constructor buscaba discrección le salió el tiro por la culata, todo el bloque echando pestes por la luz y acordándose de la peluquera…
    Tu tarta, maravillosa y las fotos una preciosidad.
    Feliz Navidad, guapa, un beso grande.
    Nuria

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  8. Ana, como de costumbre, tus historias son de lo más atractivas (¡pero, si has preparado hasta un croquis para que podamos entender por completo la ubicación de cada vivienda y aledaños, mujer!), al igual que tus recetas. Este far breton, con rulo de chocolate, se ve de maravillas… y no me quiero ni imaginar cómo debe saber a gloria pura. Estupendo postre.
    Aprovecho la oportunidad para dejarte mis mejores deseos para estas fiestas y que el 2018 venga cargado de dicha.

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  9. Lo del rizo de chocolate me gusta, hace mucho que no uso el acetato…eso es relatar una historia con “pelos” y señales, ya sólo falta que la mujer del constructor la peinara la peluquera del edificio…Felices Fiestas Ana!!!

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  10. Y digo yo si tu sabes la historia de la querida del constructor de los edificios doy por echo que la mujer tambien lo tendria que terminar sabiendo porque al estar tan cerca por h o por b se terminaria enterando vaya cara mas dura tiene el susodicho ,en fin que historias como esa en el siglo pasado eran habituales y las mujeres aguantaban carros y carretas por no perder posicion y tener que ponerse a ganar los garbanzos .
    La tarta me encantaaaaaa uuuuummmm que pena no poder dar cuenta de un trozo ,te ha quedado de relujo ademas de estar de rexupete.
    Te deseo una feliz noche de fin año y que el 2018 te traiga todo lo mejor a ti y tus seres queridos.
    Bicos mil wapa.

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  11. ¡Menuda historia! Y pobre mujer, porque con ese descaro estoy segura de que ella también se enteraría…
    Y la tarta te ha quedado espectacular, me encanta la presentación, a ver si me animo con el rizo de chocolate que me ha molado para presentar algún postre.
    Besos y felices fiestas!

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